Letter to Miami-Dade County School Board

March 22, 2015

Dear Members of the Board:

The PEN Club of Cuban Writers in Exile together with the North American Academy of the Spanish Language (South Florida Delegation), corresponding corporation to the Royal Academy of the Spanish Language in Madrid, Spain, most enthusiastically endorse and firmly support the following letter, sent to you on March 7, 2015 by the National Association of Cuban American Educators (NACAE).

Yours truly,

Dr. Angel Cuadra, President                          Dr. Orlando Rodriguez Sardiñas, President

PEN de Escritores Cubanos en el Exilio         Delegación del Sur de la Florida

154 SW 17th Ave. Apt. 507                         Academia Norteamericana de la Lengua Española

Miami, FL 33135                                          615 Santander Ave #C, Coral Gables, FL 33134

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Inglés, con muchas barreras

Por Emilio J. Sanchez

Publicado en El Nuevo Herald, 03/22/2015 6:53 PM

En abril del 2013 la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) del sur de California interpuso una demanda contra el Departamento de Educación del estado por no garantizar los servicios necesarios para que cerca de 20 mil estudiantes aprendieran el idioma inglés. Tales servicios debían incluir textos en el idioma nativo de los alumnos, mayormente inmigrantes mexicanos, al igual que contenido lectivo en español.

ACLU argumentó que el estado había violado la ley federal Equal Education Opportunities Act ([…] Ley de Igualdad de Oportunidades Educativas), de 1974, que obliga a los estados a satisfacer las necesidades de aprendizaje del inglés de todos los estudiantes, así como la garantía constitucional de que reciban iguales oportunidades para educarse.

En Miami-Dade –con una población mayoritariamente hispana– habría suficiente base para considerar una demanda similar, pues una cantidad importante de estudiantes de las escuelas públicas podría estar atravesando una situación parecida. Ello es consecuencia de la virtual desaparición del programa bilingüe English for Speakers of Other Languages (ESOL, Inglés para hablantes de otros idiomas) que por años benefició a miles de escolares, procedentes de países latinoamericanos.

Mi hija, llegada a Estados Unidos a los 9 años, padeció el choque con una lengua extraña. El programa ESOL la tomó literalmente de la mano, la ayudó a afrontar el desafío y en tres años fue declarada competente en inglés. Hoy es estudiante de Medicina y agradece ese primer empujón ESOL de sus maestros de Silver Bluff Elementary School.

Parecería que, en verdad, todo tiempo pasado fue mejor. El programa ya no existe en su versión original, por cuanto se ha reducido la cantidad de maestros ESOL por escuela; en ocasiones hay uno solo, y este es incapaz de cubrir las necesidades de decenas de niños. Años atrás, los estudiantes recién llegados recibían clases introductorias de inglés impartidas por un maestro de ESOL. Luego otro maestro les explicaba el contenido de las asignaturas en idioma español.

Ya no hay clases de ESOL a la vieja usanza. Ahora tal servicio es responsabilidad del maestro de clases, quien se supone debe buscar el modo de que el niño que no sabe inglés entienda las lecciones de Math, Language Arts y Social Sciences. Si el maestro habla español, pudiera dar ciertas pistas a los despistados alumnos; pero si no lo habla, los condenará a engrosar el grupo de los rezagados.

Lo anterior ocurre en muchas escuelas. Yasiel Martínez tiene 7 años y llegó de Cuba hace dos meses. Cursa el segundo grado de una escuela primaria de Kendall. Yasiel no recibe el inglés básico que necesita y está, según sus propias palabras, “en China’’. Tampoco recibe clases de las asignaturas en su idioma nativo. Aunque un juez de la Corte de Distrito de EEUU para el Distrito Sur […]de la Florida hizo obligatorio en 1990 que recibiera clases en su lengua materna (Decreto de Consentimiento entre la Junta de Educación de la Florida y la coalición META), su horario escolar no las contempla.

Sin embargo, Yasiel ya ha rendido exámenes por computadora en inglés, sin saber nada de nada. Al final –ya se sabe–, aprenderá el idioma, pero tardará más; su lenguaje y pensamiento se retrasarán respecto del de otros niños. Es un franco prospecto de desertor (dropout).

No estoy seguro de si sería la ACLU o la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC por sus siglas en inglés) –¿o acaso Norman Braman?–, pero tal vez alguno debería considerar presentar una demanda contra el estado de la Florida. Acaso así se levanten las barreras que entorpecen la buena educación.

Periodista, exprofesor universitario.

emilscj@gmail.com

¿Adiós a la enseñanza bilingüe?

Por Silvia Lavernia

Publicado en El Nuevo Herald, 03/16/2015 7:46 PM

Estamos a punto de perder más de medio siglo de experiencias pedagógicas exitosas. Ese modelo comenzó en los sesenta para satisfacer la necesidad de las familias cubanas exiliadas que se asentaron por entonces en el área de la Pequeña Habana y fue ampliándose y enriqueciéndose de modo constante.

Para sustituir aquel modelo, que concitó la admiración nacional y sirvió de referencia para otros estados, el sistema de escuelas públicas introdujo hace dos años el programa Idioma Extranjero Extendido (EFL, por sus siglas en inglés). Posiblemente se le concibió como un programa mucho más completo que el anterior, pero en la práctica ha significado un retroceso y, lejos de extender la enseñanza del español, la ha recortado.

¿Cuáles son los problemas más visibles del nuevo programa? En primer lugar, solo ofrece dos clases por grado, en casi todas las escuelas (de primero a tercero este curso escolar). De este modo, excluye a muchos niños que participan porque no hay suficientes alumnos para formar cuatro clases. En segundo lugar, imposibilita en la práctica que estudiantes anglos se sumen, salvo en los casos en que lo hayan comenzado en el Kindergarten, ya que para ingresar tienen que aprobar un difícil examen de ingreso. En tercer lugar, y tratándose de un programa sin antecedentes, carece de supervisión adecuada.

Sin embargo, su talón de Aquiles es que descansa en maestros de clase, que no están calificados para impartir el idioma. Cuando se trataba de los primeros grados, las limitaciones de los docentes no se manifestaban tanto; pero ya en grados superiores, donde el contenido de la asignatura es más complejo, el programa hace agua: a los maestros de clase les resulta imposible abordar temas que implican dominio de gramática, redacción y ortografía. Por otra parte, ante el desafío abrumador de numerosos exámenes estandarizados, de los cuales depende la evaluación de la escuela y del maestro, se relega (u olvida) el español. Sencillamente, no cuenta.

En contraste, y para desconcierto general, los maestros de español, aquellos que están certificados y tienen maestrías y doctorados en su materia, no están autorizados para enseñar en este nuevo “diseño”. A ellos les asignan otras tareas para llenar su tiempo laboral: clases como sustitutos y tutorías (en inglés).

Algunos ven en esta arremetida contra el programa de español un signo más del declive de la escuela pública, otrora orgullo de Estados Unidos. Cada vez más esta es menos rigurosa, con más carencias, y ha terminado centrándose en los exámenes y relegando los conocimientos.

Frente a tantas deficiencias, los padres recurren a alternativas –escuelas privadas, semiprivadas y chárters– para brindar la mejor educación a sus hijos. La gran paradoja es que, mientras el programa de español se extingue en las escuelas públicas, las demás lo incorporan gustosamente a su curriculum. Recientemente, tuvieron incluso un Concurso de Deletreo (spelling bee) de idioma español en el que participaron cientos de estudiantes de Miami-Dade. La escuela pública jamás ha hecho nada parecido.

Es lamentable que, cuando los países más desarrollados promueven el aprendizaje de varias lenguas, recurso imprescindible en un mundo globalizado, Miami-Dade opte por un programa deficiente. A los educadores nos preocupa sobremanera esta situación. Días atrás anuncié en el aula que el programa de español no continuaría más allá del 2015: mis alumnos quedaron perplejos. Echaremos de menos a Don Quijote y Sancho.

Maestra de Español, Miami Springs Elementary.

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Sobre la enseñanza del español

Por Francisco E. Porrata

Publicado en El Nuevo Herald, Sección CARTAS, 02-24-2015

Bravo por los periodistas Daniel Shoer Roth, Emilio J. Sánchez y María Antonieta Collins que se han preocupado y alertado a la comunidad, del desmantelamiento de los programas de enseñanza del español en nuestras escuelas primarias, en las páginas del Nuevo Herald.

Es lamentable el deterioro de la enseñanza del idioma español en las escuelas de MDCPS en los últimos años, y lamentable también la insistencia de la autoridades del Distrito Escolar de Miami-Dade en implementar en las escuelas primarias un programa para enseñar español (EFL) que no funciona, desoyendo las voces de educadores que han expresado que el experimento del programa EFL no ha funcionado. Hay que actuar urgentemente para salvar la enseñanza del español que es una necesidad dado el carácter bilingüe y bicultural de nuestra comunidad.

Preocupa el silencio, muchas veces cómplice, de quienes tienen la responsabilidad de ofrecer una educación de calidad a nuestros niños y jóvenes. Alarmante el miedo a decir lo que está pasando por temor a represalias a los empleados del MDCPS. Es hora de que los miembros de la Junta Escolar tomen carta en el asunto y no se acerquen solamente a la comunidad cuando necesitan sus votos. Es hora que las organizaciones comunitarias interesadas en la educación levanten su voz y que no sólo les interese nuestra membresía.

Todos pongamos de nuestra parte para rescatar e implementar un programa de enseñanza del español digno de esta comunidad, reconocida por su carácter bilingüe y bicultural. Unidos y con buena voluntad podemos implementar un programa de enseñanza del español con calidad que enriquezca aún más la riqueza lingüística y cultural de muestra comunidad.

Profesor de Español

Educación Bilingüe / World Languages Programs- MDCPS

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Spanish-language classes for all — it’s elementary

By Ellen Lismore Leeder

Published in The Miami Herald, 03/16/2015 6:37 PM

The National Association of Cuban American Educators, NACAE, and many other professionals and community activists are concerned about the replacement of Spanish S and Spanish SL programs with the expansion of the Extended Foreign Language (EFL) program.

This decision isn’t meeting the needs of our students. The globalized and interdependent world of the 21st century requires that generations of citizens be able to fully master and function in many languages and many cultures.

Historically, Miami-Dade County Public Schools developed a myriad of World Languages Programs that met the needs of its diverse student population. For decades it has been nationally and internationally recognized for the diversity and quality of its language programs. The elimination of the standard Spanish programs at the elementary level is profoundly detrimental to its mission, as expressed in its motto: “Giving our students the world.”

Replacing programs to which all students had access with a program with limited enrollment results in a lack of equity for all. The EFL is designed to be taught by classroom teachers and, therefore, the number of linguistically qualified teachers in a school determines the existence and scope of the program.

Not all M-DCPS schools have enough Spanish-speaking personnel to implement the program, resulting in schools that cannot offer the EFL at all or only in a limited way.

In addition, students can only enroll in the EFL in grades K and 1 depending on space availability. The EFL offers no access to students in grades 2-5 unless space opens up through class-size attrition. In this case, the students must be Spanish speakers, leaving non-native speakers without even this option.

Classroom teachers throughout the district are being assigned additional time in world languages whether they are linguistically qualified or not. Specialized Spanish S and SL teachers, whose positions have been eliminated, have been assigned to instruct other subject areas.

The EFL Program, established in the late ’90s, was a choice for parents and schools. It now stands as the standard option for world-language education at the elementary level, a task it cannot fulfill.

The NACAE Executive Board has received many expressions of concern and it is committed to exploring solutions. We respectfully ask the Miami-Dade School Board to seriously consider our concerns and find solutions to maintain Spanish S and Spanish SL Programs, as well as the EFL Program when appropriate, in order to foster bilingualism for all elementary-school students in the district.

Ellen Lismore Leeder, president,
National Association of Cuban-American Educators, Miami

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¿Nuestros hijos y nietos seguirán hablando buen español?

Por Maria Antonieta Collins

Publicado en El Nuevo Herald, 02/24/2015 1:00 AM

Teresa, una madre cubana, ha luchado para que su hija no pierda el español: “Desde pequeñita le dije: ‘En esta casa solo se habla español’ ”. Y así fue que su hija Naomi supo de la importancia de un idioma que la hace bilingüe y que es su orgullo hablar. Me levanto del asiento y aplaudo a madres como esta, que, al igual que yo, inculcamos en los hijos el idioma que hoy los hace bilingües, con mejor pago en sus trabajos y, además, orgullosos de hablarlo. Lo inculcábamos en casa, pero lo estudiaban en la iglesia. Para eso había maestros que les ensenaban.

Pero algo está sucediendo en nuestras escuelas de Miami, algo que se habla a escondidas, como por miedo: que lentamente están desapareciendo los empleos para maestros de español.

Una madre me cuenta: “Desde que comenzó mi hija en una escuela bilingüe pensé que el español sería un idioma que tomarían en cuenta. Y no es así. En principio porque, en cada grado, hay solo un aula que lo da. Esta se encuentra sobrepoblada: de 18 niños que debería tener una maestra, atiende 26. Lo peor es que a mí, que le doy importancia a nuestro idioma, el otro día mi hija me dijo: ‘No creo que sea tan importante, porque casi no lo damos en la escuela’. Hay materias más importantes que ese idioma”. La madre se preocupó más: “Porque la situación está diluyendo una herencia cultural que estoy tratando siempre de inculcarle”.

Pregunto a maestros de español que piden anonimato por razones obvias: “Tenemos miedo de hablar, que nos tachen de conflictivos y de perder el empleo, pero esa es la realidad. Cada día, hay menos maestros dedicados al español. ¿Cuál es el objetivo? Ahorrar dinero, porque ahora se enseña cada día más a través de un programa muy bueno de internet con muchos recursos visuales, sí, pero muchos de los maestros que lo están dando no hablan español. Otros lo hablan, pero no tienen que saber gramática ni ortografía, ni siquiera pronunciación”.

Teóricamente, cualquier maestro puede hacerlo. Otra madre preocupada por la situación me explica más: “Cuando mi hija llegó a primer grado le tocó una maestra que no sabía español. Así que mi hija no tomó clases de español. Ahora está en tercer grado y apenas le están enseñando los meses del año y los días de la semana”.

“El problema –aclara otro docente a quien consulté– es que muchas veces lo tiene que dar un maestro regular dentro de su clase. ¿Qué sucede? Que el maestro apenas si tiene tiempo para las asignaturas regulares y el español no es su prioridad y, además, hay algo peor: como la mayoría no habla español muchos dicen: ‘¿Cómo revisar un ensayo a un alumno en español si no lo hablo?’ ”

“Otros piensan: bueno, pues si no lo hablo, en mi aula no doy español y ya. Los directores de las escuelas no tienen la culpa porque ellos tienen que implementar el programa de la internet con los maestros de las aulas, hablen bien, mal o regular”.

Las preocupadas madres me explican más: “¿Qué pasará en el futuro? Que se irá diluyendo el dominio del español. Lo ideal sería el programa de internet, pero siempre guiados por un maestro especializado en español, de los que cada vez hay menos y que ahora luchan trabajando en tres escuelas para cumplir con las horas que deben cubrir para no perder las pocas plazas que quedan. Ahorrar no debiera ser el motivo para que cada vez sean menos”.

Les digo que tienen razón: Si nadie hace nada por mejorar este asunto del que nadie quiere hablar fuerte y a las claras, sino a escondidas, después ni quejarse valdrá la pena; y muy lejos estaramos de que nuestros hijos sean bilingües; y cada día que pase hablarán peor su lengua materna.

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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EMILIO J. SANCHEZ: El cerco del disparate

Publicado en El Nuevo Herald, 02/20/2015 5:00 PM

Pasados dos meses de la publicación de tres trabajos sucesivos sobre la enseñanza del español en las escuelas del sistema escolar, el panorama se presenta hoy tan deplorable como entonces. Nos habíamos quedado revolviéndonos de indignación a propósito de una dispensa (waiver) para que maestros, que no saben español, pudieran enseñarlo a nuestros hijos (véase Enseñar Español, una dispensa para el disparate, ENH, 17 de diciembre).

Marie Izquierdo, ejecutiva principal para asuntos académicos de M-DCPS, trató de justificar, sin conseguirlo, las bondades del Idioma Extranjero Extendido (EFL). Su artículo es un compendio de fórmulas de public relations, sofismas y redacción torcida (véase El programa de EFL, ENH, 16 de diciembre). Por cierto, además de anunciar que una Comisión encargada de mejorar el EFL estaría visitando las escuelas, subrayaba la voluntad del Distrito Escolar para recoger opiniones de padres y la comunidad. Esto último parece poco creíble cuando la funcionaria desestimó un trabajo tan bien fundamentado como el de Daniel Shoer (véase ABC para maestros de español, ENH, 30 de noviembre) y ni siquiera mencionó el nombre del valorado columnista.

Días atrás coincidí en una reunión con maestros de español y ninguno dijo haber visto en su escuela a la Comisión visitadora. Tampoco han recibido carta o encuesta alguna solicitando su parecer sobre el EFL. Todos, sin embargo, siguen preocupados con el programa que, contra viento y sentido común, quieren imponer desde el downtown. Insistieron en que ello se traducirá en un enorme deterioro de la enseñanza de esa lengua y, de hecho, en la erosión del bilingüismo miamense, recurso de gran importancia cultural y económica.

Es una situación kafkiana: respetados maestros de clase deben enseñar español, una materia que no dominan; mientras, maestros de español, con experiencia metodológica y dominio del contenido, se convierten en maestros de clase y a tropezones enseñan ciencias sociales y aritmética… en inglés.

Los docentes, empero, no tienen la culpa: a nadie le gusta hacer el ridículo, ni siquiera frente a escolares; sobre todo, frente a escolares.

Pregunté a mis amigos la razón por la que, si tienen tan nefasta opinión del EFL, no habían enviado una sola línea a el Nuevo Herald a propósito de los trabajos publicados. Lo que escuché me perturbó aún más que el mismo waiver. En coro respondieron que por miedo a las represalias, y en seguida desgranaron sus temores.

Abruma pensar que en el país que se precia de ser guardián de la libertad de prensa y de expresión exista esta mordaza, real o imaginada, precisamente en aquellos de quienes depende, en buena medida, los valores morales y la civilidad de los futuros ciudadanos. En cualquier caso, denota una falta de transparencia en el ambiente profesional que merecería investigarse más.

Bien miradas las cosas, en este debate se notan varias ausencias. Ante todo, de miembros de la Junta Escolar que a menudo se dirigen a la comunidad hispana en las páginas de opinión de este diario (Voces de la Educación). Asimismo, resalta el silencio de la Asociación de Padres y Maestros (PTA) entre cuyos objetivos están representar los intereses de todos los estudiantes frente a decisiones que afectan a los niños. Mucho más del sindicato de maestros (United Teachers of Dade, UTD). Convendría conocer, por ejemplo, la opinión del Grupo de Educadores Hispanos (Hispanic Educators Committee). ¿Acaso habría juicio más autorizado, tocante a la enseñanza del idioma español, que la de sus maestros?

En verdad, urge que muchos alcen su voz. De lo contrario, nos arriesgamos a que el disparate se extienda, como el EFL, y circunde nuestras vidas.

Periodista, ex profesor universitario

emilscj@gmail.com

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EMILIO J. SANCHEZ: Enseñar español, una dispensa para el disparate

Publicado en El Nuevo Herald, 12/16/2014 2:00 PM

Mientras todos los países desarrollados miran hacia Finlandia como modelo educativo, parecería que Miami lo hace hacia otra parte, acaso en sentido contrario.

En Finlandia —paradigma mundial de la excelencia en la educación— los estudiantes pueden optar por hasta seis diferentes idiomas (inglés, alemán, francés, italiano, ruso y español) hasta completar el bachillerato. Además, más del 15 por ciento escoge el finés como segunda lengua, priorizando así el aprendizaje del sueco o el inglés. En la práctica, los finlandeses son bilingües. En Miami, puerta de las Américas, el pretendido bilingüismo está a punto de liquidarse.

La columna del periodista Daniel Shoer sobre el desastre de la enseñanza del español como segunda lengua (Extended Foreign Language, EFL) del 30 de noviembre ha provocado un intenso revuelo entre mis amigos maestros. No es para menos; Shoer habló de una “desastrosa política multicultural”, citó prolijamente ejemplos irrebatibles del dislate y responsabilizó a los funcionarios del sistema de escuelas del Condado y a la Junta Escolar por esta falacia con la que se busca confundir a maestros, padres y alumnos. Habitualmente Shoer apuntala sus trabajos con entrevistas, datos, pesquisas; no son comentarios al vuelo. Su columna ha estado circulando y encendiendo el debate en aulas y pasillos, pero los más preocupados son los funcionarios del Departamento de Educación Bilingüe.

Quince años atrás enseñar el español en Miami era difícil. Un tribunal de Tallahassee revisaba los diplomas y relación de notas, y dictaminaba si el interesado debía cursar asignaturas complementarias. Pese a estar graduado en una carrera de Letras de una universidad hispana tuve que tomar cursos de idioma español y Literatura Española. No bastaba con ser hispanohablante ni saber redactar: había que demostrarlo académicamente. Más adelante, para obtener el certificado oficial había que rendir un nuevo examen de la materia. Muchos maestros realizaron maestrías y doctorados en busca de la excelencia y de ascender en el escalafón.

Por entonces Miami se convirtió en una referencia obligada en el país en la enseñanza bilingüe. No hay que olvidar que el primer programa de ese tipo después de la II Guerra Mundial fue establecido en la escuela Coral Way Elementary en 1963, con el patrocinio de la Fundación Ford. Además, un extenso programa de Español atendía las necesidades de una población creciente, tanto de estudiantes inmigrantes como de la comunidad anglo y de otros países.

Hoy todo eso ha ido a parar al latón de basura. Las autoridades del Condado han creado una dispensa (waiver) para que maestros que no están preparados para enseñar el español puedan hacerlo. Por ahora, esos maestros de clases están inconformes, pues saben que unos talleres remediales no resolverán nada. Hablar un idioma, incluso bien (que no es el caso), no les prepara para enseñarlo. En cuanto a los maestros de español, esos que sí poseen todos los requisitos, se sienten frustrados: la asignatura a la que han dedicado parte de sus vidas ha sido descalificada y convertida en un simulacro.

Por cierto, me pregunto cómo reaccionarían los estadounidenses si se permite a maestros cuya lengua nativa no es el inglés enseñar ese idioma a sus hijos. Para aquellos que ignoran su gramática o carecen de un vocabulario culto, ¿habría también una dispensa?

Periodista, ex profesor universitario

emilscj@gmail.com

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MARIE IZQUIERDO: El programa de Idioma Extranjero Extendido

Publicado en El Nuevo Herald, 12/15/2014 1:30 PM

El programa de Idioma Extranjero Extendido (EFL), el cual ha sido opcional desde sus comienzos, se implementó inicialmente en 1997 en seis escuelas y se ha ido expandiendo gradualmente a otras escuelas del Distrito Escolar de Miami-Dade, sobre todo a partir del curso escolar 2012-2013, con el objetivo de ampliar la oferta de programas bilingües. Esta expansión del 2012-2013 tenía como objetivo incrementar el tiempo de instrucción del idioma español para los estudiantes cuyos padres estuviesen interesados en que sus hijos dominaran este idioma. Recientemente se han escrito varios artículos en este periódico sobre las supuestas deficiencias del programa de EFL. Mi objetivo es esclarecer ciertos puntos y de este modo ayudar a que los padres tengan una mayor información sobre este programa.

El presupuesto del Distrito Escolar de Miami-Dade refleja los valores fundamentales que hemos establecido para nuestra organización cuya prioridad es la preparación y el rendimiento de los estudiantes. Aunque la legislación estatal de la Florida no requiere que se ofrezcan programas de lenguas extranjeras en la enseñanza primaria, nuestro distrito reconoce la importancia del aprendizaje de idiomas para tener éxito en el mercado laboral. Por esta razón, invierte más fondos en estos programas en el nivel primario que todos los distritos estatales juntos.

En un artículo de opinión publicado en este diario recientemente se hizo referencia a los cursos de preparación para maestros del programa de EFL que el Distrito Escolar está impartiendo y se señaló que eran muy básicos. En cuanto a esta aseveración, se hace necesario destacar que existe una diferencia entre el contenido y la capacidad pedagógica para enseñarlo. El objetivo de estos cursos es preparar a los maestros para que puedan impartir el contenido de las asignaturas que enseñan de la mejor manera pedagógica posible. Al hacer hincapié en el contenido, el artículo de marras obvió este importante elemento de todos los programas de superación de maestros. El artículo también menciona que en sus inicios el 40% de la jornada estudiantil del programa de EFL era dedicado a la enseñanza del español. En realidad, este programa nunca fue diseñado siguiendo este modelo. Las escuelas BISO o escuelas bilingües son las únicas en el distrito donde el 60% de la instrucción tiene lugar en inglés y el otro 40% en un idioma extranjero.

Como sucede con la implementación y la expansión de cualquier programa, ha habido algunos retos con el programa de EFL, los cuales hemos identificado y estamos trabajando para solucionarlos. Con ese fin, hace varios meses el Distrito instituyó una comisión para estudiar las posibles modificaciones para mejorar el programa de EFL. Esta comisión ha visitado varias escuelas donde se ha implementado el programa para tener un diálogo abierto y franco con los directores y maestros con el objetivo de determinar las mejoras que son necesarias en este programa. También, como es política y práctica usual en nuestro Distrito, hemos tomado en cuenta los comentarios y sugerencias de los padres y de la comunidad. Una vez reunida toda esta información, se efectuarán cambios en el programa de EFL que serán informados a su debido tiempo.

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A pesar de que el programa de EFL se ha ido expandiendo, es necesario que nuestra comunidad esté consciente de que existen importantes razones por las cuales sería contraproducente exigir que todos nuestros estudiantes participen en este programa. Primero, sería casi imposible desde el punto de vista logístico debido a la diversidad de nuestra población estudiantil y sus específicas necesidades académicas. Además, no podemos perder de vista el hecho de que el programa de EFL fue creado como un programa opcional y que como tal no es apropiado para todos los estudiantes.

En mi experiencia personal, como madre de tres niños, puedo atestiguar que cada estudiante tiene intereses y capacidades muy disímiles, de modo que los programas opcionales en los que pudieran participar tendrían que ser distintos. Lo mismo sucede con todos nuestros estudiantes, de ahí que el Distrito escolar haya expandido el portafolio de opciones, para que más y más estudiantes se beneficien de estas oportunidades y puedan alcanzar su potencial educativo. De hecho, actualmente el 56% de nuestros estudiantes participan en programas opcionales. Sin embargo, como ha indicado el Superintendente Carvalho en varias ocasiones, lo perfecto no puede convertirse en enemigo de lo bueno. Por esta razón, es importante que se analicen muy cuidadosamente cada uno de los factores a la hora de determinar cómo mejorar el programa de EFL para que todos los estudiantes, ya sean bilingües o no, tengan un excelente rendimiento académico. Nuestros padres y estudiantes pueden estar confiados en que el Distrito hará todo lo que esté a su alcance para lograr que así sea.

Ejecutiva Principal para Asuntos Académicos de las Escuelas Públicas de Miami-Dade.

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DANIEL SHOER ROTH: ‘ABC’ para maestros de español

Publicado en El Nuevo Herald, 11/29/2014 6:39 PM

El futuro del español en una de las ciudades norteamericanas con mayor densidad de personas bilingües se forja en breves talleres, en los cuales los maestros que hablan un español no profesional aprenden las reglas básicas de la ortografía y la gramática –las mismas lecciones que recibirán sus alumnos en primaria.

En una de las sesiones impartidas por la División de Educación Bilingüe de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade, los docentes de kínder a 8vo. grado del programa Idioma Extranjero Expandido (EFL) aprenden a diferenciar entre un diptongo y un hiato; a clasificar las palabras agudas, llanas, esdrújulas y sobreesdrújulas para descifrar la sílaba tónica en la cual irá la tilde.

Otro de los cursillos técnicos, los ayuda a comprender las clases de palabras establecidas en función de sus propiedades gramaticales: el adjetivo, el pronombre, la interjección, etcétera. ¿No sabe si el nombre de la hembra del toro se escribe baca o vaca? ¿El uso de las letras c, k, q, y el diágrafo ch, lo confunden? ¿Cómo se explica que el plural de las palabras escritas con z final terminen en ces? En estas reuniones hallará –no “hayará”– las respuestas.

Desde los modelos de conjugación verbal hasta las partes básicas de la oración, estos son conceptos que debieran ser del dominio de los maestros para el uso académico. Pero la evolución (o regresión) en la enseñanza de Español –loada por las autoridades escolares como una ampliación de la instrucción bilingüe y vilipendiada por los custodios del proteccionismo lingüístico– están forzando a los directores de plantel a depender de sus maestros de materias generales, no licenciados en la pedagogía de la lengua española, para asumir la responsabilidad de esta asignatura. Es una desastrosa política multicultural.

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Se espera que los educadores que provienen de núcleos familiares hispanos pero no heredaron el uso correcto de la gramática, la riqueza del vocabulario y otros recursos literarios, se pongan al día en los vericuetos del idioma por vías rápidas de entrenamiento como esta nueva serie de cinco sesiones, de dos horas cada una, que comenzó la semana pasada en escuelas de Hialeah, Miami y Miami Beach. Es encomiable que los dirigentes reconozcan y respondan a la necesidad de preparación del personal, pero es incomprensible que insistan en tapar el sol con un dedo. ¿Será por presiones de la jerarquía en la cúpula de poder del Distrito?

Los talleres se ofrecen a maestros que “hablen español pero no están calificados lingüísticamente”, según explica una alta funcionaria en un correo electrónico enviado el mes pasado a directores. La iniciativa, puntualiza, “es un esfuerzo para ayudarnos a ampliar nuestra oferta de [clases] EFL”. En otras palabras, ¡maestros que no están capacitados en el lenguaje quedarán a cargo de enseñarlo!

En su esencia, el EFL es un programa de excelencia académica que facilita el desarrollo simultáneo de ambas lenguas mediante la instrucción de las asignaturas generales en inglés y español. No obstante, la implementación del EFL que se efectúa bajo la mirada cómplice de la Junta Escolar mientras que los programas tradicionales y obligatorios de Español en las escuelas primarias son descontinuados, no corresponde con la concepción original. En el verano, detallé la cronología del EFL desde su época de oro –cuando un 40 por ciento de la jornada escolar en los centros donde existía se enseñaba a todos los alumnos en español– al desparpajo que es hoy: una solitaria hora dedicada en exclusivo a la lengua española, cuya matrícula, encima, es limitada.

Peor aún, las directrices establecen que los niños cuyo idioma natal es el español se fusionen en estas clases con los angloparlantes en una misma aula, dinamitando el enfoque didáctico basado en la enseñanza diferenciada según los niveles de adquisición y uso de la lengua. Si bien para un porcentaje de los menores hispanohablantes, el aprendizaje del buen español –oral y escrito– se fortalece en hogares que conservan la pureza del idioma, otros dependen más de las escuelas dado que en sus entornos familiares prevalece la impericia lingüística.

La iniciativa del Sistema Escolar también ha sido blanco de críticas al no exigir que el docente de EFL impartiendo clases de español tenga las credenciales para hacerlo, sino que “califique lingüísticamente”. No solo esto enfada, y con razón, a los maestros de español titulados que ven su especialidad en peligro de extinción, sino también a los de disciplinas generales en quienes recae el fardo de esta responsabilidad sin contar con la oportunidad de estudiar un español profesional con los métodos y tiempo necesarios.

galleryWidgetIds6 = []; $(document).ready(function() { googletag.cmd.push(function() { googletag.display(“div-gpt-ad-6″); });}); globalWidgetEventManager.subscribe( new mi.WEB.subscriber.WidgetSubscriber(6,”ad”,”ad_group”,[new mi.WEB.eventHandlers.ad.AdEventHandler(galleryWidgetIds6, “div-gpt-ad-6”)])); Una solución sería contratar individuos con títulos universitarios que dominan el español escrito. Pueden ser nuevos inmigrantes latinoamericanos, profesionales reclutados en el extranjero o incluso norteamericanos bilingües a nivel académico. Es más eficiente adiestrarlos en los principios de la docencia que preparar a un empleado dentro de la red de escuelas con parco conocimiento profesional del idioma. En tiempos recientes, la población estudiantil se ha diversificado tras múltiples olas migratorias, sin embargo, el porcentaje de maestros provenientes de esas culturas y países, ¿corresponde con la constitución demográfica del cuarto distrito escolar más grande de la nación?

Las universidades locales están alistadas para proporcionar los mismos cursos que ofrecían a los aspirantes a la licencia “Endorsement in Bilingual Education” que capacitaba a los educadores en la enseñanza bilingüe. Desafortunadamente, Tallahassee la abolió y la comunidad ha carecido del vigor para presionar a los legisladores a restablecerla.

Por ahora, la Junta Escolar debiera subvencionar becas a los maestros para inscribirse en clases intensivas de español que abarquen la gramática y la literatura. En cambio, les ofrece migajas de asistencia (aunque algo es algo) como estos mediocres mini talleres de dos horas que enseñan el ABC y cómo incorporarlo en los programas de EFL.

By the way, si alguien desea obtener una licencia de barbero o cosmetólogo, el Estado de Florida le exige 1,200 horas de entrenamiento. En nuestro Miami superficial, aparentemente, el cabello, las uñas y la piel radiante se consideran más importantes que el cerebro bilingüe.

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