DANIEL SHOER ROTH: ‘ABC’ para maestros de español

Publicado en El Nuevo Herald, 11/29/2014 6:39 PM

El futuro del español en una de las ciudades norteamericanas con mayor densidad de personas bilingües se forja en breves talleres, en los cuales los maestros que hablan un español no profesional aprenden las reglas básicas de la ortografía y la gramática –las mismas lecciones que recibirán sus alumnos en primaria.

En una de las sesiones impartidas por la División de Educación Bilingüe de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade, los docentes de kínder a 8vo. grado del programa Idioma Extranjero Expandido (EFL) aprenden a diferenciar entre un diptongo y un hiato; a clasificar las palabras agudas, llanas, esdrújulas y sobreesdrújulas para descifrar la sílaba tónica en la cual irá la tilde.

Otro de los cursillos técnicos, los ayuda a comprender las clases de palabras establecidas en función de sus propiedades gramaticales: el adjetivo, el pronombre, la interjección, etcétera. ¿No sabe si el nombre de la hembra del toro se escribe baca o vaca? ¿El uso de las letras c, k, q, y el diágrafo ch, lo confunden? ¿Cómo se explica que el plural de las palabras escritas con z final terminen en ces? En estas reuniones hallará –no “hayará”– las respuestas.

Desde los modelos de conjugación verbal hasta las partes básicas de la oración, estos son conceptos que debieran ser del dominio de los maestros para el uso académico. Pero la evolución (o regresión) en la enseñanza de Español –loada por las autoridades escolares como una ampliación de la instrucción bilingüe y vilipendiada por los custodios del proteccionismo lingüístico– están forzando a los directores de plantel a depender de sus maestros de materias generales, no licenciados en la pedagogía de la lengua española, para asumir la responsabilidad de esta asignatura. Es una desastrosa política multicultural.

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Se espera que los educadores que provienen de núcleos familiares hispanos pero no heredaron el uso correcto de la gramática, la riqueza del vocabulario y otros recursos literarios, se pongan al día en los vericuetos del idioma por vías rápidas de entrenamiento como esta nueva serie de cinco sesiones, de dos horas cada una, que comenzó la semana pasada en escuelas de Hialeah, Miami y Miami Beach. Es encomiable que los dirigentes reconozcan y respondan a la necesidad de preparación del personal, pero es incomprensible que insistan en tapar el sol con un dedo. ¿Será por presiones de la jerarquía en la cúpula de poder del Distrito?

Los talleres se ofrecen a maestros que “hablen español pero no están calificados lingüísticamente”, según explica una alta funcionaria en un correo electrónico enviado el mes pasado a directores. La iniciativa, puntualiza, “es un esfuerzo para ayudarnos a ampliar nuestra oferta de [clases] EFL”. En otras palabras, ¡maestros que no están capacitados en el lenguaje quedarán a cargo de enseñarlo!

En su esencia, el EFL es un programa de excelencia académica que facilita el desarrollo simultáneo de ambas lenguas mediante la instrucción de las asignaturas generales en inglés y español. No obstante, la implementación del EFL que se efectúa bajo la mirada cómplice de la Junta Escolar mientras que los programas tradicionales y obligatorios de Español en las escuelas primarias son descontinuados, no corresponde con la concepción original. En el verano, detallé la cronología del EFL desde su época de oro –cuando un 40 por ciento de la jornada escolar en los centros donde existía se enseñaba a todos los alumnos en español– al desparpajo que es hoy: una solitaria hora dedicada en exclusivo a la lengua española, cuya matrícula, encima, es limitada.

Peor aún, las directrices establecen que los niños cuyo idioma natal es el español se fusionen en estas clases con los angloparlantes en una misma aula, dinamitando el enfoque didáctico basado en la enseñanza diferenciada según los niveles de adquisición y uso de la lengua. Si bien para un porcentaje de los menores hispanohablantes, el aprendizaje del buen español –oral y escrito– se fortalece en hogares que conservan la pureza del idioma, otros dependen más de las escuelas dado que en sus entornos familiares prevalece la impericia lingüística.

La iniciativa del Sistema Escolar también ha sido blanco de críticas al no exigir que el docente de EFL impartiendo clases de español tenga las credenciales para hacerlo, sino que “califique lingüísticamente”. No solo esto enfada, y con razón, a los maestros de español titulados que ven su especialidad en peligro de extinción, sino también a los de disciplinas generales en quienes recae el fardo de esta responsabilidad sin contar con la oportunidad de estudiar un español profesional con los métodos y tiempo necesarios.

galleryWidgetIds6 = []; $(document).ready(function() { googletag.cmd.push(function() { googletag.display(“div-gpt-ad-6″); });}); globalWidgetEventManager.subscribe( new mi.WEB.subscriber.WidgetSubscriber(6,”ad”,”ad_group”,[new mi.WEB.eventHandlers.ad.AdEventHandler(galleryWidgetIds6, “div-gpt-ad-6”)])); Una solución sería contratar individuos con títulos universitarios que dominan el español escrito. Pueden ser nuevos inmigrantes latinoamericanos, profesionales reclutados en el extranjero o incluso norteamericanos bilingües a nivel académico. Es más eficiente adiestrarlos en los principios de la docencia que preparar a un empleado dentro de la red de escuelas con parco conocimiento profesional del idioma. En tiempos recientes, la población estudiantil se ha diversificado tras múltiples olas migratorias, sin embargo, el porcentaje de maestros provenientes de esas culturas y países, ¿corresponde con la constitución demográfica del cuarto distrito escolar más grande de la nación?

Las universidades locales están alistadas para proporcionar los mismos cursos que ofrecían a los aspirantes a la licencia “Endorsement in Bilingual Education” que capacitaba a los educadores en la enseñanza bilingüe. Desafortunadamente, Tallahassee la abolió y la comunidad ha carecido del vigor para presionar a los legisladores a restablecerla.

Por ahora, la Junta Escolar debiera subvencionar becas a los maestros para inscribirse en clases intensivas de español que abarquen la gramática y la literatura. En cambio, les ofrece migajas de asistencia (aunque algo es algo) como estos mediocres mini talleres de dos horas que enseñan el ABC y cómo incorporarlo en los programas de EFL.

By the way, si alguien desea obtener una licencia de barbero o cosmetólogo, el Estado de Florida le exige 1,200 horas de entrenamiento. En nuestro Miami superficial, aparentemente, el cabello, las uñas y la piel radiante se consideran más importantes que el cerebro bilingüe.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/daniel-shoer-roth/article4201405.html#storylink=cpy

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Un comentario en “DANIEL SHOER ROTH: ‘ABC’ para maestros de español

  1. Esta fue la columna que llamó la atención sobre un grave problema sobre el cual nadie había hablado antes. Mayra Rodriguez-Vilches escribió lo siguiente: “Por fin alguien se ha dado cuenta de lo que estan haciendo con el español en las escuelas publicas”.

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