MICHAEL VASQUEZ: Los políticos crean en Florida un paraíso para los colleges con fines de lucro

Publicado en El Nuevo Herald, 04/25/2015 10:25 PM

Los estudiantes son una mercancía preciada en los colleges con ánimo de lucro de la Florida. Con sólo dos docenas de ellos se puede generar un millón de dólares en matrícula para cuando hayan terminado la carrera.

En su afán por llenar los salones de clase, algunas escuelas hacen cualquier cosa. Eso puede significar enviar bailarinas desnudas como reclutadoras — de acuerdo con un encausamiento del gobierno federal en contra de FastTrain, radicada en Miami — mentir sobre sus tasas de inserción laboral y usar tácticas de venta de alta presión, incluyendo una técnica psicológica llamada el “embudo del dolor” que puede hacer romper en llanto al reclutado.

El equipo de ventas también puede ser cálido y reconfortante.

“El tipo era tan hábil que yo casi sentí que era mi amigo”, dijo Rose Grier, quien alega que la engañaron para que se endeudara.

En todo Estados Unidos, colleges con ánimo de lucro han sido objeto de docenas de demandas e investigaciones por parte del gobierno. La acusación típica es que los estudiantes — generalmente adultos — son manipulados por escuelas que hacen un agresivo trabajo de marketing y ofrecen la promesa de una nueva carrera bien pagada.

El proceso de matrícula es todo sencillo y fácil: la escuela llena todo el papeleo financiero necesario, y luego cobra directamente los préstamos estudiantiles.

Pero muchos ex estudiantes de algunas escuelas se quejan de haber recibido una educación de poca calidad, con escasas o ninguna perspectiva de trabajo. Ellos se quedan con una deuda de decenas de miles de dólares y sin manera de pagarla.

Aunque algunos otros estados han tratado de controlar esas escuelas, los legisladores de la Florida han dado a los colleges su apoyo más entusiasta. Como resultado, los colleges con ánimo de lucro han acaparado casi el 18 por ciento del mercado de la Florida — unos 300,000 estudiantes — en comparación con el 12 por ciento a nivel nacional.

El Miami Herald hizo una investigación de un año en las raíces de la industria en la Florida, hablando con ex estudiantes, maestros y reclutadores y revisando miles de páginas de demandas de “denunciante interno”, testimonios juramentados, quejas de los consumidores y reportes de finanzas de campaña. Entre las conclusiones de la investigación están las siguientes:

Los legisladores de la Florida aprobaron como mínimo 15 leyes que alimentaron el crecimiento de estas escuelas, y al mismo tiempo recibieron más de $1 millón en contribuciones de campaña de esas mismas instituciones. La legislación, durante los últimos seis años, dieron a los colleges acceso a fondos separados para veteranos, discapacitados y cuentas de educación Florida Prepaid College (College Prepagado de la Florida).

En Washington, la delegación de la Florida opuso resistencia a regulaciones de la administración de Obama diseñadas para controlar los abusos de los colleges con ánimo de lucro, y recibieron casi $400,000 en contribuciones.

Una de las nuevas leyes de la Florida retiró a la Junta de Enfermería de la Florida su papel de mucho tiempo de inspeccionar los nuevos programas de enfermería.

Ese proyecto de ley, que fue aprobado en el 2009, desató una inundación de nuevas escuelas con afán de lucro en los años que siguieron, seguida por un descenso de 15 puntos de porcentaje en la tasa de aprobación del examen para enfermeros registrados en la Florida.

La tasa de aprobación actual de la Florida — 72.6 por ciento — es la penúltima de la nación, seguida sólo por Hawai.

Algunas de las escuelas de enfermería con ánimo de lucro de la Florida más costosas producen los peores resultados. El recinto de Hollywood del Dade Medical College, una escuela con ánimo de lucro que cobra $47,813 por un diploma de enfermería de dos años, tiene una tasa de aprobación del 13 por ciento. Es uno de tres recintos escolares de Dade Medical que están ahora bajo un periodo de prueba del estado debido a la cantidad de estudiantes que no pasan la prueba.

Un programa de enfermería similar cuesta alrededor de $9,000 en los community colleges del sur de la Florida. Miami Dade College tiene una tasa de aprobación de 72 por ciento. Broward College tiene una tasa de aprobación del 91 por ciento.

Debido al alto costo de los colleges con ánimo de lucro, y de que sus graduados a menudo obtienen bajas calificaciones en los exámenes para obtener sus licencias, la cantidad de préstamos estudiantiles en mora ha aumentado enormemente. Aunque solamente el 12 por ciento de los estudiantes de college de EEUU asisten a instituciones con ánimo de lucro, ellos representan el 44 por ciento del total de préstamos en mora.

La agencia designada para su vigilancia en la Florida, la Comisión por una Educación Independiente, está gobernada, por decisión de la Legislatura, por una junta dominada por ejecutivos de las mismas escuelas que se supone que supervise. La misma no pudo citar una sola ocasión en sus 14 años de historia en que una queja haya llevado a sanciones en contra de una escuela.

“Literalmente, tienen al zorro cuidando el gallinero”, dijo Pauline Abernathy, del Instituto de Acceso y Éxito de Colleges (Institute of College Access & Success), el cual aboga por una mayor protección al consumidor a nivel nacional.

Los estudiantes de las escuelas públicas tradicionales que sienten que se ha abusado de ellos no cuentan con una comisión para presentar quejas, pero pueden apelar a la junta directiva del estado. Y, algo más importante, pueden transferirse a otra escuela y llevarse consigo los créditos acumulados. Con escasas excepciones, los créditos de las clases en los colleges con ánimo de lucro no son aceptados en escuelas tradicionales. Los estudiantes descontentos sólo pueden quedarse donde están o irse y perderlo todo.

Durante los últimos cinco años, la oficina de la procuradora general Pam Bondi ha recibido miles de páginas de quejas de fraude y declaraciones juradas de estudiantes, maestros y reclutadores de las escuelas con ánimo de lucro.

La procuraduría general, que recibió durante ese intervalo al menos $52,500 en contribuciones de escuelas con ánimo de lucro, llevó a cabo una docena de investigaciones y negoció tres acuerdos en los cuales las escuelas, entre ellas las gigantescas Kaplan University y Keiser University, no admitieron haber hecho nada indebido, acordaron no llevar a cabo ciertas prácticas, cubrieron los costos legales del estado y ofrecieron volver a dar las clases a un número limitado de estudiantes.

A diferencia de Nueva York, Iowa y Massachusetts, estados que han obtenido millones en devoluciones de matrícula para los estudiantes, Bondi ha negociado un solo acuerdo en que hubo una devolución. El mismo fue con JLF University, una pequeña escuela de Miramar que pagó $83,000 a repartir entre 39 estudiantes.

La composición demográfica de la Florida incluye grandes cantidades de inmigrantes, minorías, madres solteras y veteranos, todos grupos en los cuales se centran los colleges con ánimo de lucro.

No todos los estudiantes en colleges con ánimo de lucro tienen malas experiencias. Los graduados del recinto de Tampa de Jersey College tienen una tasa de aprobación del examen de enfermería del 91 por ciento. Los estudiantes de Keiser, el cual se convirtió en el 2011 en empresa sin afán de lucro, salen bien en los exámenes de certificación profesional. Pero cuando las cosas salen mal en los colleges con ánimo de lucro, los pedidos de ayuda de los estudiantes suelen ser ignorados.

Una firma en un préstamo

Vicki Plunkett, ex estudiante del recinto de Fort Lauderdale de ITT Technical Institute, alega que la escuela falsificó su firma y pidió un préstamo no autorizado de $4,200 a nombre de ella que fue pagado directamente a la escuela.

Plunkett, quien estaba estudiando justicia criminal, dijo que ella acudió al Departamento de Educación de la Florida, a su representante local, a la procuraduría general, a dos departamentos de policía y al FBI. Repetidas veces, Plunkett entregó fotocopias que muestran que la firma que aparece en los documentos bancarios en disputa es diferente de cómo aparece su nombre en todos los demás formularios. La inicial de su segundo nombre, que ella siempre usa, no aparece.

Sus esfuerzos no tuvieron fruto alguno. Plunkett, quien asistió a la escuela del 2007 al 2010, tiene que pagar el préstamo.

“Esto me estresa todo el tiempo”, dijo de la deuda Plunkett, de 38 años, vecina de Sunrise, que está ahora en mora y llega a casi $8,000. “Estoy tomando pastillas para la ansiedad porque me dan unos ataques de ansiedad terribles, que nunca tuve antes de que todo esto empezara”.

Plunkett se fue de ITT y se matriculó en otra escuela, pero dijo que tuvo que dejarla recientemente — cuando sólo le faltaban cuatro clases para graduarse — porque el préstamo en mora de ITT hace que ella no sea elegible para la ayuda financiera que necesita para terminar.

Nicole Elam, portavoz de la escuela, dijo que el préstamo en disputa es válido, y que la inicial que falta y las protestas de Plunkett no prueban nada.

El abogado de Tampa Jesse Hoyer, quien se ha ocupado de numerosas reclamaciones legales de empleados que alegaban haber sido estafados, dijo que esas prácticas deshonestas son “sistémicas” en toda la industria.

“Alguien tiene que ir a la cárcel, punto”, dijo Hoyer.

‘Más cosas buenas que malas’

Chris Austin es director ejecutivo de la Asociación de Escuelas y Colleges de Enseñanza Post-Secundaria de la Florida (FAPSC). FAPSC representa a los más de 1,000 recintos escolares en la Florida de estas escuelas, también llamadas career colleges, las cuales en su mayoría funcionan con afán de lucro.

Austin admite que los colleges con ánimo de lucro de la Florida no son algo perfecto, pero dijo que ha visto “más cosas buenas que cosas malas” en las 75 escuelas que ha visitado.

Austin dijo que las quejas recibidas por el estado — las cuales incluyen más de 1,000 hechas a la procuraduría general — representan una fracción de los estudiantes a los cuales se les presta servicio.

“En los últimos cinco años, 500,000 personas han obtenido su diploma o recibido un título en este estado porque pasaron por nuestro sistema”, dijo Austin.

El grupo comercial de Austin hace labor de cabildeo a nombre de los colleges con ánimo de lucro en la Legislatura. Desde el 2008, ellos han donado más de $530,000 a políticos de la Florida y a ambos partidos políticos.

“Sabemos que las personas tienen que hacer sus campañas, y queremos tener la posibilidad de hablar con todo el mundo”, dijo Austin, y agregó: “Nosotros no pedimos mucho”.

En el 2002, hubo 109,252 estudiantes en las escuelas con ánimo de lucro de la Florida, un poco más del tercio del total que hay en la actualidad. Un factor clave en su explosivo crecimiento ha sido una agresiva labor de marketing.

Durante la programación diurna de la televisión, comerciales anuncian las escuelas con ánimo de lucro como la manera más rápida y barata de conseguir un trabajo mejor pagado. El marketing de Internet está en todas partes.

Matricular a los no elegibles

Algunas escuelas han matriculado a delincuentes de mayor cuantía en programas médicos, aun cuando su expediente criminal puede impedir a los graduados sacar su licencia. Las leyes de la Florida afirman que el estado “se negará a admitir a un candidato a todo tipo de exámenes” si han sido convictos de ciertos delitos, tales como fraude o abuso de drogas. Ser convicto de otros delitos también puede ser problemático, pero en esos casos las juntas que otorgan las licencias pueden considerar el caso de cada estudiante individualmente.

Michael González, vecino de Cutler Bay, tiene en su expediente un arresto por asalto a causa de una pelea que tuvo a los 18 años, pero dijo que el recinto de Miami de Medvance Institute lo matriculó de todos modos para la carrera de enfermería. El contó que había hablado francamente a la escuela acerca de su pasado, y que el reclutador le dijo que su verificación de antecedentes penales había salido sin problemas, y que no se preocupara.

Dos meses antes de graduarse en el 2011, González tuvo una discusión con la escuela con relación a haber faltado a un turno de su entrenamiento clínico. El dijo que la dirección de la misma usó entonces su viejo arresto como razón para expulsarlo.

“Pasé una gran depresión”, dijo González, de 28 años, quien dijo que todavía debe $11,000 por las clases que tomó. “Ellos destruyeron mis sueños”.

La compañía madre de Medvance, que ahora ha sido rebautizado como Fortis Institute, confirmó que González había sido expulsado del programa a causa de su arresto. En cuanto a por qué él había sido admitido inicialmente, el vicepresidente regional de la compañía Alex Teitelbaum escribió que “la escuela usa una empresa independiente para hacer las verificaciones de antecedentes penales, y no pudimos determinar por qué la verificación anterior del señor González no mostró el mismo cargo. No obstante, no podemos encontrar evidencia alguna de que, como él afirma, él haya revelado su arresto al representante de admisiones en el momento de su matrícula inicial”.

Problemas y cierre

El sur de la Florida ha visto derrumbarse recientemente tres cadenas de escuelas bajo el peso de alegaciones de fraude.

El año pasado, ATI Career Training Centers se declaró en quiebra. La cadena de escuelas con ánimo de lucro con sede central en Texas, la cual contaba con cuatro recintos escolares en el sur de la Florida, hizo implosión tras dos demandas hechas por ex empleados de ATI con alegaciones de fraude a los contribuyentes generalizado y de falsificación de documentos, incluyendo registros de asistencia y calificaciones.

En octubre, siete ex empleados de FastTrain College fueron arrestados, incluyendo a Alejandro Amor, el ex presidente ejecutivo. Para entonces sus siete recintos escolares, todos en la Florida, habían sido cerrados.

Amor está encausado por una cuenta de conspiración y múltiples cuentas de robo de fondos gubernamentales. La fiscalía afirma que la escuela admitió de manera impropia a alrededor de 1,300 estudiantes que no tenían un diploma de escuela secundaria, para poder cobrar millones en fondos de ayuda financiera.

Amor, ex miembro de la junta de FAPSC, dijo que él no ha hecho nada indebido. Tres de sus empleados, Juan Pena, Juan Arreola y Luis Arroyo, acordaron en diciembre “cooperar plenamente” con la fiscalía a cambio de clemencia. Pena y Arroyo fueron sentenciados a tres meses de cárcel y tres meses de arresto domiciliario; Arreola recibió una condena de 18 meses.

Louis Casuso, quien representó a Arroyo, ex director de admisiones de los recintos escolares situados en Kendall, Flagler y Fort Lauderdale, dijo que su cliente era una “persona decente” que resultó atrapado en un empleo donde lo presionaban constantemente a matricular más estudiantes.

“Ellos iban a las estaciones del Metrorail y empezaban: ‘Hey, ¿estás trabajando? ¿Quieres un empleo?’ y los inscribían”, dijo Casuso. “Espero que Miami no se convierta en la capital de estas escuelas falsas, como ya lo somos del fraude del Medicare”.

En junio, el Departamento de Educación de EEUU ordenó a Corinthian Colleges, una enorme cadena de 72,000 estudiantes, que fuera cerrando sus operaciones y vendiera sus recintos escolares. La alegación fue, una vez más, la falsificación de expedientes: el gobierno acusa a Corinthian de usar tasas infladas de emplazamiento laboral.

Corinthian, que operaba Everest University y otras escuelas y todavía administra algunos recintos escolares, niega haber hecho nada indebido.

La compañía, con oficinas centrales en California, recibió $1,400 millones en becas Pell y préstamos estudiantiles federales cada año, lo cual representó el 85 por ciento de sus ingresos.

En su momento cumbre, Corinthian contaba con 15 recintos escolares en la Florida, en lugares como Pompano Beach, Hialeah, North Miami y Kendall, y sus operaciones de clases por Internet tenían su base en Tampa.

En febrero, un grupo de 15 ex estudiantes de Corinthian, incluyendo tres de la Florida, lanzaron una “huelga de deuda”, la primera de su género. En los últimos dos meses, el movimiento se extendió a 100 estudiantes. Ellos afirman que la compañía los engañó para meterlos en una “trampa de deudas”, y que el gobierno federal “se lo permitió”.

Cuando Corinthian estaba acosada por extendidas acusaciones de fraude, el grupo de cabildeo de la industria en la Florida escogió al vicepresidente regional de Everest, Chris Tilley, para que fuera su presidente electo.

FAPSC se mantiene firme con respecto a su decisión, tomada en junio del año pasado.

“No creo que Chris haya hecho nada malo”, dijo Curtis Austin, director ejecutivo de la organización.

Tilley dijo que Corinthian presentará su lado de la historia cuando una demanda presentada por la procuraduría general de California vaya a juicio.

Tilley dijo que él nunca falsificó los emplazamientos laborales, y que Corinthian cuenta con muchas historias de éxito.

“Nosotros no nos dedicamos a hacer daño a las personas”, dijo Tilley. “Eso no es lo que hacemos”.

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