PÁGINAS SALVADAS

DANIEL SHOER ROTH: ‘Avía una ves’

Publicado en El Nuevo Herald,

A Miguel de Cervantes le duele Miami.

La supervivencia de un español correcto pierde esperanza. El choque con el inglés –y su combinación empobrecedora al margen de la norma –en el habla cotidiana y los medios de comunicación nos deja con un revoltijo fonético, un idioma intermedio que amenaza la robusta unidad de nuestra lengua, pensamiento e identidad.

Pero el español empleado hoy pudiera considerarse una suerte de poesía de Garcilaso de la Vega, si consideramos la hecatombe lingüística que se avecina en nuestra comunidad multilingüe.

A partir del próximo curso escolar, el hacha de las autoridades de la enseñanza apuntará la cuchilla hacia los programas tradicionales y obligatorios de Español en las escuelas primarias, sustituyéndolos por otro de carácter selectivo que, si bien amplía la instrucción del idioma en un horario prolongado, va en detrimento de la preservación de la pureza del español y la educación bilingüe.

Tras varios años de alarma sobre el rumoreado desmantelamiento de las asignaturas Español para Hispanohablantes (Spanish-S) y Español como Segunda Lengua (Spanish SL), finalmente obtuve el borrador de la carta que será enviada a padres y tutores de los alumnos de kindergarten y primer grado, los dos primeros niveles afectados por los cambios que entrarán en vigor gradualmente hasta quinto grado.

Con el respaldo de la Junta Escolar, el Sistema de Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade aúpa el programa Idioma Extranjero Expandido (EFL) como un esfuerzo por facilitar el acceso a un currículum riguroso de educación bilingüe. Altos funcionarios me han explicado en ocasiones anteriores que la implementación representa un enriquecimiento de la enseñanza del español con maravillosos resultados reflejados en las pruebas estandarizadas y adquisición de lengua extranjera.

Hay expertos en la pedagogía de idiomas y maestros de español en las escuelas públicas que no comparten esa visión preñada de ilusiones. En juego no solo está el conocimiento apropiado del idioma, sino también la competitividad en un mercado laboral global que exige un dominio del español –no el sabroso espanglish de las reuniones familiares entre grupos inmigrantes.

Aunque las autoridades proclaman que el programa EFL dedica más tiempo al aprendizaje del español (una hora diaria comparado a media hora de los programas actuales), la realidad es otra: el EFL se ha reducido de un programa que abarca toda la jornada escolar y todas las asignaturas, a un programa que comprende solamente una hora y una materia.

En su esencia original, el EFL se estableció como un seguimiento al Programa de Instrucción Bilingüe (BISO), fundado en 1963, mediante el cual todas las asignaturas se enseñan –para la entera población escolar– 60 por ciento en inglés y 40 por ciento en español. La razón: no todos los padres querían a sus hijos inscritos en BISO, así que EFL fue la solución para impartir el mismo programa solo a un sector del alumnado de una escuela específica.

Por sus altos costos, según los funcionarios locales, es imposible ejecutar el BISO en todas las escuelas. No obstante, en Estados Unidos ya hay 441 recintos escolares que han encontrado maneras de costear programas parecidos y están registrados en el Center for Applied Linguistics.

El “bilingüismo” a duras penas se ha mantenido en Miami con la enseñanza del Español como segunda lengua para los niños cuyo idioma materno es el inglés, y el Español como primer idioma para los niños que provienen de núcleos familiares hispanoparlantes.

La primera consecuencia negativa de los futuros cambios del Sistema Escolar es aunar en una clase de Español a los hablantes nativos de la lengua con los alumnos de habla inglesa que requieren un nivel más elemental, sin tener el beneficio de un horario amplio que permita la instrucción de las otras materias en español. Numerosos expertos afirman que el niño que estudia en el segundo idioma otras asignaturas, adelanta más en su aprendizaje de dicho idioma.

Digamos, hipotéticamente, que el programa EFL es tan bueno como lo pinta la Junta Escolar. Entonces, ¿pueden todos los alumnos de Miami-Dade ingresar en el programa o quedarán muchos niños sin un ápice de español? Los funcionarios sostienen que no hay restricciones en la participación. Cierto, pero tengo el borrador de otra carta que informa a padres y tutores: “Le agradecemos su solicitud para el Programa Ampliado de Idiomas (EFL). Desafortunadamente, no podemos ofrecerle a su hijo un puesto”. Este niño pasa a una lista de espera y su ingreso dependerá de una lotería. Al ser un programa de continuidad que da primacía a los alumnos integrantes del EFL, a partir de segundo grado, el ingreso dependerá de la capacidad lingüística del alumno. Es ilógico que un programa sea categorizado como “universal”, como son actualmente las asignaturas Spanish-S y Spanish SL, si los cupos son limitados.

¡Qué clase de dicotomías! Esta semana, la Junta Escolar acordó revisar un plan de contingencia por el éxodo de venezolanos, potencial detonador de un incremento de la población escolar. ¿Cómo compaginaría esto con las restricciones en las oportunidades de integrarse al EFL? Y para colmo, el proyecto de ley SB 790, debatido estos días en Tallahassee, en su versión original, hubiera permitido utilizar créditos en Computación para cumplir con los pocos requisitos que existen en el estudio del Español y otros idiomas a nivel de secundaria y college.

Impera un descontento en las escuelas sobre la implementación del EFL, impartida por los maestros de estudios generales que no necesariamente son profesores de Español, sino hispanos bilingües con buen conocimiento del idioma pero sin suficiente entrenamiento. Lo problemático es que algunos de estos educadores bilingües, aunque provienen de núcleos familiares hispanos, no heredaron el uso correcto de la gramática y otros recursos literarios, lo cual los deja indefensos frente a la metabolización del spanglish.

Las autoridades de la enseñanza afirman que estos maestros serán evaluados por los directores del plantel. Y bien, esperemos que ninguno de ellos haya colaborado en la versión en español de la carta a los padres, una mala traducción que informa: “Para los estudiantes del Kindergarten y 1er grado, cuyos padres no eligen la opción del programa EFL para el curso escolar 2014-2015, los programas Spanish-S y Spanish SL ya no podrán ser una opción para el resto de los años que le queden al estudiante en la escuela primaria”.

Algún Sancho Panza en la ciudad debiera explicarles que los gigantes no son sino molinos de viento.

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