OPPENHEIMER: El último disparate de Trump

trump

El Nuevo Herald, 5 de septiembre del 2015

La crítica del aspirante presidencial republicano Donald Trump a su rival Jeb Bush por hablar español durante un acto de campaña en Miami la semana pasada fue — para usar una de las palabras favoritas de Trump — estúpida.

De hecho, los políticos estadounidenses, y los estadounidenses en general, deberían hablar más — no menos — español. Y más mandarín, y más hindi, y más alemán y francés también. En un mundo globalizado, en el que el aislamiento conduce al atraso, los estadounidenses deberían estar aprendiendo a hablar más idiomas extranjeros.

Trump, cuyas diatribas contra los inmigrantes indocumentados mexicanos le han ayudado a ganar la atención nacional y convertirse en el favorito de la contienda republicana, dijo el 2 de septiembre que el ex gobernador de Florida Jeb Bush “debería sentar un ejemplo hablando inglés mientras esté en los Estados Unidos”.

Bush, quien habla bien el español y cuya esposa nació y se crió en México, dijo poco después del cometario de Trump que seguirá hablando español cuando le de la gana, y sugirió que la idea de Trump de que la gente solo hable inglés en Estados Unidos podría ser peligrosa.

“Llevando esto a un extremo, supongo, no habría más clases de francés en las escuelas públicas… ‘Alemán, no podemos tener eso. Solo se puede hablar Inglés’”, ironizó Bush, según lo citó la agencia de noticias Reuters. “El inglés es el idioma de nuestro país y las personas que vienen a este país necesitan aprender inglés. (Pero) eso no quiere decir que deban dejar de hablar su lengua materna”.

Como era de esperarse, la pelea de Trump versus Bush sobre el uso del inglés se convirtió rápidamente en un tema candente en las redes sociales.

Los partidarios de Trump dijeron que si los inmigrantes no hablan inglés, nunca lo van a aprender. Además, dijeron, la mayor parte del mundo ya habla inglés como segunda lengua, por lo que los estadounidenses no tendrían que perder el sueño por no hablar otros idiomas.

Los partidarios de Bush respondieron que los inmigrantes hispanos hablan cada vez más inglés. Según un estudio del 2013 del Pew Research Center, el 68 por ciento de todos los hispanos mayores de cinco años habla inglés fluidamente, mientras que el porcentaje era de un 59 por ciento hace 15 años.

Aunque muchos inmigrantes hispanos de mayor edad todavía pueden no hablar inglés de manera fluida, prácticamente todos los niños criados en los Estados Unidos hablan inglés. Casi 8 de cada 10 jóvenes hispanos menores de 18 años hablan ambos idiomas con fluidez, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

En cuanto a la afirmación del bando de Trump de que los estadounidenses no deberían preocuparse demasiado por hablar otras lenguas, ya que el inglés se ha convertido en el lenguaje número 1 en el mundo, los críticos respondieron que los países anglosajones ya no dominan la economía mundial como antes.

“La economía mundial se está desplazando hacia fuera del mundo de habla inglesa”, dice un informe del 26 de junio del 2012 del Consejo de Relaciones Exteriores, uno de los principales centros de estudios de Washington D.C. “Desde 1975, la proporción que habla inglés del PIB mundial ha caído significativamente, y continuará a cayendo”.

El informe agrega que se espera que la economía de China supere a la de Estados Unidos pronto — bajo algunos parámetros, eso ya está pasando — y que América Latina y el sur de Asia representan una porción cada vez mayor del comercio mundial.

“El crecimiento futuro de Estados Unidos dependerá cada vez más de la exportación de bienes y servicios estadounidenses a consumidores extranjeros que no hablan necesariamente inglés”, añade el informe. “Según un viejo proverbio, uno puede comprar en cualquier idioma, pero para vender hay que hablar el idioma del cliente”.

Mi opinión: Estados Unidos ya está en desventaja con otros países industrializados cuando se trata de hablar lenguas extranjeras. Las encuestas muestran que los estadounidenses hablan muchos menos idiomas extranjeros que los alemanes, suecos, daneses o los ciudadanos de otros países europeos.

Lo que es peor, la enseñanza de idiomas extranjeros — incluyendo el español — está cayendo en Estados Unidos.

Según un nuevo estudio de la Asociación de Lenguas Modernas, la matrícula en cursos de lenguas extranjeras en las universidades de Estados Unidos ha disminuido en un 6.7 por ciento desde el 2009, después de más de tres décadas de aumentar constantemente. La inscripción en cursos de español cayó un 8.2 por ciento (la primera caída desde 1958), dice el estudio.

Lo que dijo Trump es un disparate. Estados Unidos perderá competitividad en una economía cada vez más globalizada si su población no habla idiomas extranjeros. Si Trump quiere “reconstruir” a Estados Unidos, como suele decir, debería empezar cuanto antes a aprender español o algún otro idioma extranjero, y hablarlo cuando y donde le sea posible.

……….

The Miami Herald, September 5, 2015

Andres Oppenheimer: Trump is wrong; U.S. should speak more languages

Republican presidential hopeful Donald Trump’s criticism of fellow contender Jeb Bush for speaking in Spanish during a campaign rally in Miami last week was — to use one of Trump’s favorite words — stupid.

In fact, U.S. politicians, and Americans in general, should be speaking more Spanish. And more Chinese, and more Hindi, and more German and French as well. In a globalized world, in which isolationism leads to backwardness, Americans should increasingly be learning and speaking more foreign languages.

Trump, whose diatribes against Mexican undocumented immigrants and free trade have helped him gain national attention and become the front-runner in the Republican race, said Sept. 2 that former Florida governor Bush “should really set the example by speaking English while in the United States.”

Bush, a fluent Spanish-speaker whose wife was born and raised in Mexico, vowed to keep speaking Spanish whenever he feels like it, and suggested that Trump’s idea that people should speak only English in the United States could hurt this country.

“Taking this to the logical conclusion, I guess, no more French classes for public schools? ‘German, no we can’t have that. You can only speak English,’” Bush was quoted as saying by the Reuters news agency. “I mean English is the language of our country and people that come to this country need to learn English. That doesn’t mean they should stop speaking their native tongue.”

As was to be expected, the Trump-Bush spat over the use of English immediately became a hot topic in social media.

Trump supporters, echoing their candidate, said that if immigrants don’t speak English, they will never learn it. In addition, most of the world already speaks English as a second language anyway, so U.S. citizens should not lose much sleep over not speaking other languages, some argued.

Trump critics countered that English proficiency among Latinos is rising, while immigration from Mexico has declined significantly in recent years. According to a 2013 Pew Research Center study, 68 percent of all Hispanics aged 5 and over are fluent in English, up from 59 percent in 2000.

While older Hispanic immigrants may still not be fluent in English, almost eight in 10 of young Hispanics under 18 are fluent in both languages, according to the U.S. Census American Community Survey.

Regarding the Trump camp’s claim that Americans should not worry too much about foreign languages because English has become the world’s No. 1 language, critics counter that English-speaking countries no longer dominate the world economy.

Indeed, the Council on Foreign Relations, a major Washington-D.C. think tank, concluded in a June 26, 2012, policy memorandum that “the global economy is shifting away from the English-speaking world. Since 1975, the English-speaking share of the global GDP has fallen significantly, and will continue to fall.”

The report adds that China’s economy is expected to surpass the U.S. economy soon – by some measures, it already has – and that Latin America and South Asia are accounting for an increasingly larger share of global trade.

“Future U.S. growth will increasingly depend on selling U.S. goods and services to foreign consumers who do not necessarily speak English,” the report adds.”It is an old adage that you can buy in any language, but you must sell in the language of your customer.”

My opinion: The United States is already at a disadvantage with other industrialized countries when it comes to proficiency in foreign languages. Surveys show that there are much fewer Americans who speak a foreign language than Germans, Swedes, Danes or most other European nations.

What’s worse, instruction of foreign languages – including Spanish – is falling in the United States. According to a new report by the Modern Languages Association of America, enrollment in foreign language courses in U.S. colleges has fallen by 6.7% since a previous survey in 2009, after more than three decades of steady increases.

Enrollment in Spanish courses fell by 8.2 percent over the same period (the first fall since 1958,) while enrollment in French classes dropped by 8.1 percent, in Arabic by 7.5 percent, and in Russian by 17.9 percent, the survey says.

Trump got it all wrong. The United States will lose competitiveness in an increasingly global economy if its population does not speak foreign languages. If Trump wants to “make America great again,” as his campaign slogan reads, he should learn Spanish, and other languages, and start speaking them as often as he can.

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