EMILIO J. SANCHEZ: Alajuelita y el asset del plurilingüismo

  • La ventaja de dominar varios idiomas
  • El hogar, clave en el desarrollo lingüístico
  • Estudiantes de Medicina van a Costa Rica

El Nuevo Herald, 4 de julio del 2016

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El prejuicio contra el inmigrante (el extraño-extranjero) se pierde en la historia de los tiempos. Ahora resurge tanto en los alegatos de Donald Trump a favor de un supermuro en la frontera como en el triunfo del Brexit en el Reino Unido.

Tal prejuicio pudiera estar detrás de las críticas de angloparlantes a los defensores del bilingüismo, aquí en Miami. También pudiera explicar el temor (¿complejo?) de ese recién llegado a que sus hijos se rezaguen; de ahí la ansiedad por que aprendan rápidamente el inglés, aun a costa de olvidar el idioma de sus abuelos. La incapacidad para hilar una frase coherente en español es vista por algunos como ejemplo de integración exitosa al melting pot.

Me apena que mis congéneres no reparen en las múltiples ventajas de dominar varias lenguas. Al menos, me conformaría con que se fijaran en su aspecto más utilitario. Por ejemplo, el español ha devenido la segunda lengua más hablada en el mundo (después del mandarín) y la segunda en el área de negocios (después del inglés). Así, un médico que pueda hablar correctamente el idioma de sus pacientes tendrá muchas más oportunidades de trabajo y avance profesional y, sobre todo, le será más fácil y gratificante cumplir el cometido para el que se formó. Y esto pudiera aplicarse a otras profesiones.

Misión médica en Costa Rica

Mi hija estudia Medicina y este verano participará en una misión en Alajuelita, en Costa Rica. Es una iniciativa exclusiva de los estudiantes en coordinación con la Foundation for International Medical Relief of Children (FIMRC), que mantiene clínicas en lugares donde existen grandes necesidades. En esa comunidad tica, al sur de San José, miles de niños nicaragüenses y costarricenses carecen de atención médica.

Por ser bilingüe y voluntariosa le encargaron que organizara el proyecto. Y una vez allí tendrá la responsabilidad de lidiar con la contraparte local y servir de intérprete a sus condiscípulos de Camerún, Canadá, Brasil y Estados Unidos, que no hablan español.

Pues bien, cuando Laura llegó a este país con 8 años sus padres quisieron que preservara su idioma y, de ser posible, que aprendiera otro, además del inglés. Hoy se desenvuelve perfectamente en inglés y español y lo hace muy bien en francés, al menos así lo demostró durante el recorrido que hicimos, años atrás, por varias ciudades de Francia. ¿Cómo se explica este resultado?

En casa, hablar en español

Durante sus años escolares en Silver Bluff Elementary siguió conectada a su idioma nativo mediante las clases de Spanish For Spanish Speakers y Curriculum Content in the Home Language —ambas opciones actualmente venidas a menos en los programas del distrito escolar. En lo adelante, desde la secundaria hasta el college, recibió clases de francés.

Con todo, lo verdaderamente decisivo ocurrió en el hogar, donde abundaban obras de la literatura hispanoamericana y diccionarios de inglés, francés, ruso, italiano, latín, griego. Vio cine y escuchó música de muchos países. La cultura hispana y universal no le fue ajena.

Sus padres se pusieron de acuerdo para que el español fuera el idioma de casa. Y fueron estrictos. Si ante una pregunta contestaba en inglés, le decían que no entendían, y que lo expresara en español. A la niña eso le contrariaba, en la medida en que el inglés era cada vez más el idioma del mundo exterior: escuela, amigos, entretenimiento. Pero en casa eran inflexibles: Spanish Only!

Cuando cumplió quince años, y a diferencia de sus amiguitas, no tuvo la tradicional Fiesta, con coreografías de parejas, cake de tres pisos y sesiones interminables de fotos (cada una con vestido diferente). Su regalo de quinceañera fue un viaje a España, donde comprobó la maravillosa fuente de donde procedía su cultura e idioma: Madrid, Toledo, La Mancha, Sevilla, Granada, Córdoba, Segovia, Valladolid. Recorrió el Museo del Prado, contempló el Guadalquivir, se extasió ante La Alhambra. Asistió a una corrida de toros en Las Ventas y disfrutó de La Leyenda del Beso en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Regresó, acaso sin saberlo, más hispana que nunca.

El plurilingüismo como activo

Ahora está muy entusiasmada con la misión médica, pues sabe que será relevante para su formación como profesional y ser humano. Allí en Alajuelita prestará un servicio y recibirá a cambio una experiencia imborrable. Y comprobará por primera vez el asset que representa dominar varios idiomas.

Los estudiantes se pagan sus boletos de avión y recaudan dinero para ayudar a la organización que los acoge. Las donaciones —provenientes de familiares y amigos— buscan cubrir alojamiento, alimentación, transporte y muchos de los costos de mantenimiento de la clínica de FIMRC. Mis lectores pueden pulsar en este enlace y participar en esta obra de amor en beneficio de los niños nicaragüenses y costarricenses; cualquier contribución, por mínima que sea, es bienvenida.

Mi hija habla de forma natural el idioma de Cervantes gracias al interés de sus padres y, sobre todo, de ella misma. Estoy seguro de que, cuando se gradúe, hallará con facilidad ofertas de trabajo en cualquier lugar de Estados Unidos y del mundo. En su mente no anida ningún prejuicio hacia el “otro”. Y, claro, es de esperar que sus hijos también hablen español.

Periodista, exprofesor universitario.

emilscj@gmail.com