Emilio J. Sánchez: Lo que piensa el próximo presidente sobre la educación

  • Electores llenos de dudas
  • Brillantes promesas; opacas realidades
  • La abstención como malestar social

El Nuevo Herald, 11 de agosto del 2016

Clinton, Trump pick up big wins

Hillary Clinton y Donald Trump: las visiones de cada uno.

El desilusionado protagonista de A contrapelo, la novela del francés Joris-Karl Huysmans (1848- 1907), contempla su mundo como un lugar repleto de “bribones y estúpidos” y define la política como esa “innoble distracción de los intelectos mediocres”. Sorprendentemente, el mundo de fines del XIX se parece bastante al nuestro; por eso sus palabras vienen a cuento a propósito de estas elecciones.

Que se recuerde, nunca hubo una justa donde los electores se sintieran tan desdichados. Votar por el candidato menos malo; o hacerlo solo para impedir que gane el contrario se torna una verdadera fuente de infelicidad. No se trata de votación dividida; en un sistema bipartidista la opinión siempre lo está: ¿recuerdan “Kennedy or Nixon” ?

Lo novedoso, ahora, es que tanto los que tradicionalmente votan demócrata como los que suelen marcar republicano, están atascados en un pantano de dudas. Esperan quizá que una revelación (un email impublicable, una violación enterrada) destroce a uno de los candidatos y los saque del lodazal.

Pareciera que en el país más desarrollado del mundo; donde radican las universidades más prestigiosas, se reciben más premios Nobel, se inventan los adelantos que caracterizan la civilización del siglo XXI, escasean personas que cumplan estas tres condiciones: decencia, capacidad y vocación de servicio público.

Papeles son papeles

En tiempos de comicios abundan las promesas. Con todo, resulta relevante —sobre todo para padres y maestros— conocer qué piensan los candidatos sobre la educación y cuáles son sus diferencias.

Hillary Clinton asistió siempre a la escuela pública, y su hija Chelsea hizo lo mismo hasta el 8vo grado en Arkansas, momento en que su padre fue elegido presidente y la familia se mudó a Washington. Como primera dama y senadora impulsó numerosas acciones en beneficio de la educación. Ahora, su plataforma de campaña dedica tres acápites diferentes al tema.

No es el caso de Donald Trump. El empresario nunca tuvo a la educación como eje de su interés, con excepción de un polémico proyecto educativo, la escuela en línea Trump University que fundó en el 2005 para enseñar el arte del “deal-making”. En el 2010 el Departamento de Educación de Nueva York se quejó y lo obligó a cambiar el nombre por Trump Entrepreneur Initiative.

 Sus opiniones, como otras tantas ideas de su campaña, son, casi siempre, escasa, simples y vagas, aunque arrastran el atractivo de lo políticamente incorrecto. Siempre asistió a escuelas privadas y sus hijos también. En su plataforma de campaña, dos videoclips del candidato se refieren de manera muy general al tema y aprovecha para defenderse de las acusaciones sobre la Universidad Trump.

He aquí un resumen apretado de las ideas de cada uno.

Las propuestas de Hillary Clinton

· Modelo mixto que combina escuela privada y escuela pública subsidiada la última con financiamiento estatal; apoya los Common Core State Standards (iniciativa K-12 que fija estándares de calidad con independencia del lugar donde se vive).

· Elevación de estándares académicos buscando igualar a Finlandia y Singapur, países punteros en educación.

· Educación de alta calidad para todos los niños desde los 4 hasta los 10 años; más acceso a programas de pre-Kindergarten.

· Más recursos para la escuela pública —que considera la segunda más importante institución del país— y también para las escuelas chárter.

· Opuesta a los vouchers, que ve como sifones de recursos de la escuela pública.

· Eliminación del costo de matrícula a estudiantes de colleges y universidades públicas cuyas familias ingresen anualmente menos de $125,000; y cero deudas estudiantiles.

· Reducción del tamaño de aulas, más tiempo de clases e impulso de la enseñanza de computación y artes.

· Menos y mejor calidad de exámenes estandarizados; rechaza vincularlos con la evaluación de maestros.

· Mejor salario a maestros y promoción de su superación profesional.

· Refuerzo del papel de los sindicatos de maestros.

Las propuestas de Donald Trump

· Fuertes críticas al estado de la educación en el país; alega que EEUU se encuentra a la zaga en el mundo; estima que las escuelas son inseguras, que los maestros no enseñan y los alumnos no aprenden; partidario de un mejor sistema que gaste menos.

· Reducción de gastos en la enseñanza y recorte del Departamento de Educación.

· Educación vista como problema local, en el que el gobierno federal no debe inmiscuirse. Opuesto al Common Core State Standards al interpretarlo como una imposición federal.

· Préstamos estudiantiles deben hacerse con bancos, no con el gobierno federal; partidario de ayudar a los estudiantes, pero no de condonar deudas.

· Ampliación de escuelas charters y asignación de vouchers y becas, que describe como fructífera competencia entre opciones educativas.

· Crítico de los sindicatos de maestros, a los que califica de verdaderos “monopolios”.

· Mejor pago a docentes, pero con arreglo a sus méritos.

Abandonad toda esperanza

Y respecto de la enseñanza de idiomas, el bilingüismo, ¿qué posición tienen los candidatos?

Desde Franklin Roosevelt —quien hablaba alemán y francés— ningún presidente ha sido bilingüe. Parece que no se ve bien; por el contrario: la fluencia en francés les valió una andanada de ataques a John Kerry y Mitt Romney. Nada que sorprenda: menos de un 1 por ciento de los adultos estadounidenses se reconocen competentes en una lengua extranjera cursada en la escuela.

Hillary Clinton ha reconocido su monolingüismo (que no parece preocuparle en absoluto), aunque ha balbuceado algunas frases en español por pura finalidad electorera. Meses atrás, Donald Trump se indignó cuando Jeb Bush dijo una frase en español, pues estima que en Estados Unidos se debe hablar solo inglés, si la meta es integrarse exitosamente al melting pot.

Así pues, lo partidarios del bilingüismo en Miami no deben esperar apoyos ni fondos de ninguna de las partes. De todos modos, si triunfan las huestes de Trump, pudiera esperarse que aliente el interés del distrito por el menguante programa English for Speakers of Other Languages (ESOL, Inglés para hablantes de otros idiomas). En cambio, si son las tropas de Hillary las que se hacen con la victoria, tal vez promueva que también imitemos a Finlandia, donde los estudiantes pueden optar por hasta seis diferentes idiomas (inglés, alemán, francés, italiano, ruso y español) hasta completar el bachillerato.

Seamos realistas. La escuela es apenas uno de los temas de campaña y seguramente no ocuparía el primer lugar dentro de las prioridades de ningún político. Así que, analizado aisladamente, no bastaría como para determinar una preferencia. Hay que sopesar cuestiones fundamentales: economía, seguridad y terrorismo, inmigración, salud, empleo, política exterior, entre otras.

Si, después de los imprescindibles debates aún persisten sus dudas, lo recomendable sería votar en blanco o hacerlo por Homer Jay Simpson y que conste como expresión de malestar social. Desde luego, también puede optar por terminar como Jean Des Esseintes, el hastiado personaje de A contrapelo, echando maldiciones y enclaustrándose en una casa donde no entren bribones ni políticos. Tampoco cabilderos.

Periodista, exprofesor universitario

emilscj@gmail.com

sehablaespanolblog.wordpress.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s