EMILIO J. SÁNCHEZ, La escuela pública bajo asedio

nuestro-futuroPublicado en El Nuevo Herald, 07/28/2017

Más de la cuarta parte de los distritos escolares del estado —son 67— han mostrado su interés en presentar una demanda colectiva contra la Legislatura de la Florida. Varias juntas escolares ya han dado su visto bueno luego de que Broward hizo la propuesta inicial. En unos días Miami-Dade habrá de pronunciarse.

¿Cuál es la causa de esta insurgencia? Se trata de la ley HB 7069, firmada por el gobernador Rick Scottt y en vigor desde el 1 de julio. El mamotreto (nada menos que 278 páginas) incluye polémicas reformas para las escuelas públicas, desde kindergarten hasta 12 grado. La ley, cuyo presupuesto es de $ 419 millones, ha sido calificada por algunos analistas como la arremetida más violenta contra la escuela pública. Ataque por demás alevoso: los mismos senadores que la aprobaron, de manera apresurada y en secreto, reconocieron que el documento era defectuoso y tendría corregirse el próximo año.

Violación de la Constitución

Ahora bien, el motivo de la demanda no es el zafio procedimiento ni la tosca redacción. Los impugnadores esgrimen, para empezar, una violación esencial. Según la Constitución de la Florida, cualquier proyecto de ley debe circunscribirse a un solo tema. Sin embargo, la HB 7069 es un compendio, bastante incoherente —alegan los sufridos y escasos lectores—, de más de 50 proyectos de ley. Hay, desde luego, otras objeciones relacionadas con su contenido:

▪ Restringe la facultad de los distritos escolares para supervisar los contratos con las escuelas chárter.

▪ Asigna $140 millones a las llamadas “Escuelas de Esperanza” (Schools of Hope), nuevas chárter, pero no fija un estándar sobre cómo emplear ese dinero, por lo cual estas eludirían la fiscalización de la junta escolar local.

▪ Obliga a los distritos escolares a compartir el dinero público. Hasta ahora se consideraba ilegal que las chárter recibieran fondos provenientes de impuestos sobre la propiedad.

▪ Instala, de hecho, un segundo sistema de educación pública, aunque de carácter privado.

Como se aprecia, la alegación de inconstitucionalidad tiene que ver, más que todo, con las ventajas que reciben las escuelas chárter en detrimento de las escuelas públicas. En lo adelante, las primeras tendrían regulaciones menos restrictivas y fondos adicionales, lo cual les permitirá expandirse y rivalizar, en desleal competencia, con las segundas.

Entre esas ventajas, la más enervante es aquella que obliga a los distritos a compartir millones en fondos locales de los contribuyentes, concebidos durante años para la construcción y el mantenimiento de los colegios. De esta manera, el distrito escolar se vería obligado a recortar, en lo inmediato, programas de beneficio para las familias y estudiantes inmigrantes. Se estima que en los próximos cinco años el distrito de Miami-Dade tendría que desprenderse de $225 millones; Broward de $100 y Palm Beach de $92. ¡Propietarios, esperen subida de impuestos!

Show me the (public) money

El programa “Schools of Hope” también ha levantado chispas (¿es que acaso la escuela tradicional fomenta la desesperanza?). Bajo la ley, los operadores de las chárter podrían utilizar un fondo de $140 millones para abrir escuelas en aquellas áreas donde las públicas hayan obtenido calificaciones de D o F, al menos durante tres años consecutivos.

Durante su campaña, Donald Trump abogó por extender las escuelas chárter y distribuir más vouchers y becas. Se mostró partidario de lo que llamó una “fructífera competencia entre opciones educativas”. Con la elección de Betsy DeVos como su secretaria de Educación, la legislatura republicana de Tallahassee debe de haber recibido un fuerte estímulo: la multimillonaria empresaria es partidaria a ultranza del school choice y, por ende, adalid de la privatización de la educación.

Pero no es tan solo cuestión de doctrina: los diarios The Miami Herald y The Washington Post revelaron días atrás que varios legisladores floridanos poseen intereses en la industria de las chárter. Incluso la esposa del propulsor de la ley, el presidente de la Cámara Republicana de Florida, Richard Corcoran, fundó uno de esos centros en el condado Pasco.

Para vergüenza de la comunidad, los legisladores que patrocinaron la nefasta HB 7069 son originarios de Miami-Dade: se trata de Michael Bileca, R-Miami, presidente del Comité de Educación y director ejecutivo de la fundación que financia True North Classical Academy (chárter), y Manny Díaz Jr., R-Hialeah, presidente del Comité de Presupuesto de Educación de la Cámara y director de operaciones de Doral College (chárter). Se entiende que ambos hayan acumulado un grueso expediente de legislación favorable a la educación privada.

Vale aclarar, sin embargo, que tanto el partido republicano como el demócrata han apoyado con entusiasmo —sin donaciones de campaña nadie hace política— la extensión de las chárter. Recuérdese la Ley “No Child Left Behind” que firmó George W. Bush en el 2001 y la iniciativa “Race to the Top” de Barack Obama, que en el 2009 entregó miles de millones para impulsar su creación.

La reacción ante la demanda que preparan los distritos no se ha hecho esperar. La Florida Charter School Alliance la criticó fuertemente. “La demanda es un intento por ahogar la elección de los padres y penalizar a las familias que deciden optar por una escuela chárter”, indicó Lynn Norman-Teck, directora ejecutiva del grupo con sede en Fort Lauderdale. “Los dólares para la educación, ya sean asignados por el estado o creados localmente, deben asignarse al niño, para quien están destinados, y no encontrar su camino a los tribunales”.

Por su parte, el gobernador Rick Scott hizo saber su resuelto apoyo a la ley. “Tenemos que seguir asegurándonos de que cada padre reciba la garantía de que su hijo asiste a la escuela que, a su juicio, es la mejor. Y voy a seguir trabajando en eso”, afirmó.

Los defensores de la HB 7069 alegan que existe discriminación contra las chárter, insisten en su excelencia académica y carácter público, por lo que reclaman, en consecuencia, la parte del impuesto sobre la propiedad. Según arguyen ladinamente, las familias que han optado por estas escuelas también pagan impuestos…

Cómoda hibridez

En realidad, la escuela chárter constituye un híbrido entre la escuela pública y la privada. Recibe fondos del estado y del gobierno federal; es gratuita, pero la administra casi siempre una entidad privada, la cual no está obligada a respetar las regulaciones de las juntas escolares. No se somete al escrutinio público e instala juntas privadas que suelen trabajar en el más estricto secreto. Lo más singular y preocupante: escoge con pinzas su alumnado, lo cual representa, de hecho, un potencial de discriminación.

En conclusión, no parece probado su carácter estrictamente público. Según opinión de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), una escuela pública está abierta a todos los estudiantes; rinde cuentas ante juntas que no son nombradas por entidades privadas; no desvía fondos; se adhiere a las normas de responsabilidad aprobadas por el estado, al igual que a las leyes federales sobre derechos civiles. Evidentemente, la NAACP considera que dichas escuelas violan estos sagrados preceptos de legitimidad.

En cuanto a sus resultados, la Florida tiene récord de escuelas chárter clausuradas debido a escándalos, fraude y mala calidad en general. Hasta ahora no existen pruebas de que la instrucción que brindan esos centros sea superior a las escuelas públicas. Con todo, he podido conocer a excelentes maestros que realizan una formidable labor en algunos de esos centros, y a familias que se sienten muy complacidas con los servicios que encuentran allí.

Despojo de autoridad

Lo que escandaliza más a las juntas escolares es que la ley las despoja de la autoridad sobre las escuelas locales, una tradición que se remonta a principios del siglo XIX. En lo adelante una Junta de Tallahassee será la que tomará la decisión sobre cuestiones relacionadas con las chárter, entre ellas su apertura o clausura. Como se ve, la iniquidad puede florecer hasta en los pasillos del templo de Temis y Dice, diosas griegas del derecho y la justicia.

La idea de una escuela gratuita, universal y democrática está profundamente enraizada en la historia y cultura estadounidenses. Por ello la ley HB 7069 constituye una embestida a fondo contra la escuela pública. Esta es por esencia democrática, no solo porque ofrece acceso igualitario y gratuito al pan de la enseñanza, sino porque la entidad que las supervisa, la Junta Escolar, es elegida democráticamente por la población, posee control de los fondos públicos que se le asignan y rinde cuentas ante los contribuyentes.

La opción preferente

Asimismo, la ley HB 7069 es también un nuevo intento, desde el poder, de violar las leyes o de situarse por encima de ellas manipulando el concepto de “school choice”. La idea original de las chárter, como centro innovador y laboratorio creativo, alternativa a la escuela tradicional fue bienvenida en su momento. Nadie se atrevería a cuestionar un proyecto que siguiera patrones de calidad, si este se basa a la transparencia y la igualdad de acceso. Lamentablemente, hasta ahora nada de eso ha sucedido. De ahí la necesidad de mantener la escuela pública como opción preferente y trabajar resueltamente por mejorarla.

Las deficiencias, reales, de la educación pública no deben servir de justificación para que negocios privados medren con el dinero de los contribuyentes. Por lo pronto, estoy seguro de que otros distritos seguirán sumándose a la demanda contra la Legislatura. Siendo Miami-Dade uno de los más grandes del país y el mayor del estado, su incorporación tendrá un gran impacto. El superintendente Alberto Carvalho, quien ha sido un fuerte crítico de la ley, expresó días atrás que confiaba en que Miami-Dade también se les uniría. Así que no hay por qué esperar una decisión diferente de la Junta.

Periodista, profesor de Nova Southeastern University

emilscj@gmail.com

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LULAC se reúne en Miami para impulsar el liderazgo hispano

PARA SU DIVULGACIÓN INMEDIATALULAC-logo

Miami, 1 de mayo.- La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) anunció que efectuará la Convención Estatal del Consejo de Florida el viernes 5 y sábado 6 de mayo en el hotel Dadeland Marriott.

El tema del evento es “Empoderar el liderazgo para enfrentar los retos del mañana”. Los temas incluyen educación infantil, educación bilingüe, estrategias para lograr cambios, inmigración, economía /empleo, derechos civiles, Puerto Rico, familias de militares, cambio climático, atención médica, compromiso cívico y cuidado de ancianos.

Las sesiones —que se llevarán a cabo desde las 8:30 AM hasta las 9: 00 PM— son gratuitas, con excepción de ciertos eventos especiales, señalados en el programa.

Alberto Carvalho, superintendente de escuelas públicas de Miami-Dade, y el Dr. Pablo Ortiz, vicepresidente de Desarrollo Institucional de la Universidad Internacional de Florida (FIU), serán los oradores principales.

Para consultar el programa, pulse aquí:

Https://drive.google.com/file/d/0BxDK0HKIfZvedW1yTW1ENldNMzA/view

Para llenar el formulario de inscripción, pulse aquí: https://drive.google.com/file/d/0BxDK0HKIfZvecWhwWm5UVVRYQnM/view

Para información sobre patrocinadores de la Convención y detalles adicionales, pulse aquí: http://www.lulacflorida.org/2017-state-convention.html

Pre-inscripción para eventos con boleto: Sólo recepción: $ 20.00; Almuerzo $ 50.00; Cena $ 75.00

Daniel Shoer Roth: En la cuerda floja el español de la Florida

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El gobernador Rick Scott durante su discurso del Estado a la sesión conjunta de la legislatura de la Florida, 7 de marzo de 2017, en Tallahassee, Florida. Steve Cannon AP

El Nuevo Herald, 11 de marzo del 2017

El futuro del buen uso del idioma de Cervantes se traza en un capitolio donde la inmensa mayoría de los legisladores no sabe ni un ápice de español más allá de un hola y un adiós.

La Florida –cuyo ADN lleva la cultura hispánica reverdecida por oleadas de inmigrantes latinoamericanos que impulsan al estado a regresar a sus raíces originales con una mirada hacia el futuro– pudiera perder de vista uno de sus más valiosos baluartes: el bilingüismo.

 A diario somos testigos del quebranto vulgar de nuestro idioma, del tropiezo con el inglés –y su combinación empobrecedora al margen de la norma– en el habla rutinaria y los medios audiovisuales, del español de quincalla empleado por funcionarios públicos y celebridades, y del parco interés entre los descendientes de los inmigrantes en el aprendizaje de la lengua de sus abuelos.

La palabra como signo de inteligencia, como vigoroso vehículo para comunicar pensamientos, ha perdido valor, especialmente en las redes sociales, y pudiera devaluarse aún más en la sesión legislativa comenzada esta semana.

Son cuatro las pertinentes propuestas de ley en momentos en que las cosas marchan amarga y desesperadamente mal para el don del multiculturalismo, pues en Estados Unidos prosperan a granel los axiomas de la ideología English Only, vinculada con una postura netamente antiinmigrante y xenofóbica.

La más polémica, presentada en Tallahassee por segundo año consecutivo, pretende que los estudiantes de secundaria empleen los créditos de cursos en Programación Informática para sustituir la exigencia del adiestramiento en un segundo idioma, además de obligar al sistema universitario público a aceptar los créditos de computación como si correspondieran al estudio de idiomas.

Estas propuestas SB 104/HB 265 conducentes a una crisis comunicativa entre la juventud en una era informática de carácter impersonal, disiparían el interés de los alumnos en la instrucción de la lengua española; en los núcleos familiares hispanos a menudo tampoco se incentiva. Asimismo, menoscabaría el talento lingüístico requerido para el ingreso en las universidades privadas. ¡Vaya incoherente involución histórica!

Si bien se ha demostrado que el bilingüismo favorece las habilidades cognitivas y la inteligencia social, no existe un certificado de educación bilingüe para el personal docente en Florida. De modo que en las escuelas de Miami a veces se ven forzados a dictar cursos de español maestros de ascendencia hispana que no heredaron el uso correcto de la gramática, la riqueza del vocabulario y otros recursos literarios. El proyecto HB 1181 busca implementar dicho certificado, cuya obtención requerirá estudios especializados y demostrar competencia en el dominio de ambos idiomas, tanto hablado como escrito.

Al menoscabar los programas de educación bilingüe, el Estado cercena el progreso de los Aprendices del Idioma Inglés (ELL), estudiantes inmigrantes que precisan un nicho abundante en ayuda para llevar el fardo pesado de adaptación a una nueva lengua y cultura. Ya en años anteriores se exhortó a la Legislatura a establecer un Comité Asesor del Departamento de Educación en asuntos pertinentes a los ELL. Esa es la meta de la nueva propuesta SB 1630.

Son precisamente estas familias inmigrantes algunas de las que más se beneficiarían de programas y servicios asistenciales cuya información solo se divulga en inglés. En la Florida residen 3.7 millones de hispanohablantes; en el Condado Miami-Dade 1.5 millones. Es hora que un territorio nombrado por inspiración de expedicionarios españoles que lo descubrieron el día de Pascua Florida, responda mejor a las condiciones de su población. Mientras el español agoniza en la Casa Blanca, el proyecto SB 1532 aspira al trilingüismo, incluyendo creole, en las páginas web y comunicados de agencias floridanas.

Los materiales jamás serán poesía de Garcilaso de la Vega, ni los cursos escolares enseñarán a escribir como Isabel Allende, pero harán aportes para salvar algo del buen gusto literario y el oído musical de quienes atesoramos el español como lengua materna. Esta es una batalla más de la guerra entre la Florida monolingüe y la Florida bilingüe. No la perdamos.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista del acontecer de Miami.

Siga a Daniel Shoer Roth en Facebook y en Twitter: @danielshoerroth

Ilan Stavans: Trump, the Wall and the Spanish Language

The New York Times, Jan 30, 2017

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Children outside of La Luz Del Mundo Christian Church in the Polytechnic Heights neighborhood of District 90 in Fort Worth, Tex. last year. Tamir Kalifa for The New York Times        

Amherst, Mass. — In an emblematic essay called “The Wall and the Books,” the Argentine writer Jorge Luis Borges wrote about Shih Huang Ti (also known as Qin Shi Huang), the Chinese emperor who in 220-206 B.C. built the original Great Wall of China. In his essay Borges points out that the same emperor who implemented the project also banned all books from the kingdom. His intention was clear: The wall was meant to defend his people against enemy incursions; and the burning of all literature announced that all memory of the past needed to be erased. History for Shih Huang Ti started with him.

President Trump is looking more and more like an emperor these days. The decision by his administration to bring down the Spanish-language side of the White House website is an egregious attack against an essential aspect of today’s America. And next comes the wall he has ordered along the United States-Mexican border.

Ours, after all, is a multilingual culture. And in the last few decades, the Spanish language has become unquestionably one of the most significant in that plurality. It is the second most used tongue in the land, with about 38 million speakers. In the context of the Hispanic world, Spanish speakers in the United States are the fifth largest community after Mexico, Colombia, Spain and Argentina. Such is its ubiquity that calling it foreign no longer seems logical.

The president is nefariously monolingual. At the beginning of the Republican primary, Mr. Trump admonished Jeb Bush for speaking in the native tongue of his wife, Columba, a Mexican-American. “This is a country where we speak English, not Spanish,” he said.

Barack Obama speaks some Indonesian and George W. Bush is conversational in Spanish. Bill Clinton understands German. The further back we go in time, the more polyglot our leaders become: Franklin D. Roosevelt spoke French and German, as did his uncle Teddy. The list of United States presidents with knowledge of Greek and Latin is substantial. And then there’s Thomas Jefferson, who was fluent in Greek and Latin as well as Italian, French and Spanish. A role model. Or perhaps an endangered species.

Mr. Trump is not only among the most limited of this bunch. He also appears to be allergic to foreign languages, especially Spanish. The list of his misuses during the presidential campaign is, in and of itself, infamous, including expressions like “bad hombres.”

Sean Spicer, Mr. Trump’s press secretary and a man also not known for his subtleties, announced recently that the disappearance of all Spanish is temporary and said technicians are working on updating the content. “It will take awhile longer,” he added.

While this is to be hoped, the sheer decision to vanish what was on display during the Obama administration sends a clear signal. This is the same strategy that may be used against Obamacare: first repeal, then … we’ll see! In other words, discard what’s in use in order to start from scratch, on your own terms, as if the past was of little importance.

Under Mr. Obama, the White House kept a Spanish-language blog, too. In fact, President Obama himself tweeted en español on Jan. 13: “Gracias por todo. Mi último pedido es el mismo que el primero. Que creas, no en mi capacidad de crear cambio, sino en la tuya.” (“Thanks for everything. My last wish is the same as the first. That you believe not in my capacity for change, but in yours.”)

Of course, language can thrive in adverse circumstances. Spanish is already a magisterial economic force in the United States. It is the most frequently taught foreign language on college campuses. Likewise, Latinos are the only minority ever to have two full-fledged TV networks in their own immigrant tongue, Univision and Telemundo. Spanish radio is enormously influential in political terms. And I’m referring here only to culture. At the corporate level, investment in the Spanish-language market is among the most vigorous in the nation.

Mr. Trump ought to know all this. Yet he feigns ignorance, such is his disdain for Latinos. His team doesn’t have a single prominent Latino. He seldom talks of Latin America in his geopolitical plans, except when he talks about Mexico, which he sees as a nest of criminals.

My feeling is that the efforts to suppress Spanish have the opposite effect. It will increasingly be seen as a language of resistance, which will only help its cause. Mr. Trump won the election in a crusade against globalization. Now that he is in power, the rationale against isolationism needs to be made even sharper. The Spanish language is the perfect place to start. From Florida to the Southwest, it is in the substratum of America. A large portion of our land started in Spanish, just as a substantial portion of our population lives in it. Spanish is also a bridge to our southern neighbors. Globalization starts in the kitchen, the classroom, the street — it starts by recognizing our multifaceted heritage in the mirror.

Actually, there is a lesson in the resistance Latin Americans engaged in as they navigated dictatorships in the darkest moments of the 20th century: It was often through language — in protest songs, storytelling and poetry — that they kept freedom alive. Thanks to Mr. Trump, the Spanish language in the United States has suddenly become a tool of defiance.

Héctor Tobar: LA CLASE DE ESPAÑOL QUE NUNCA TUVE

tovarThe New York Times, Nov 15 2016

En lo más profundo de mi cerebro, hay un niño que habla español.

Llama a sus padres “mamá” y “papá”. Una de sus expresiones favoritas es “qué lindo”. Se siente orgulloso de la jerga mexicana que ha aprendido: por ejemplo, “no hay pedo”, lo cual significa “no hay problema”.

California por poco mata a ese niño.

Mis padres llegaron a Los Ángeles como inmigrantes de Guatemala. Teníamos una repisa con libros en español en nuestra casa en Los Ángeles, la cual incluía “El Señor Presidente” por el premio Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias, pero creciendo no los podía leer.

Como millones de niños latinos educados en colegios públicos de California, nunca tomé una clase de gramática española ni literatura hispana, ni jamás me pidieron escribir ni una sola palabra con tilde sobre ella. En los años 70 en los ojos de algunos administradores escolares y muchos otros el español era el idioma de la pobreza y el retraso.

Supuestamente, nos hacíamos más inteligentes si olvidábamos el español. Al llegar a mi adolescencia, yo hablaba el idioma al nivel de un niño de segundo grado. Mi inglés era perfecto, pero en español era un tonto.

Yo sabía que había perdido algo invaluable para mí. Muchos niños latinos que crecen sin el español sienten esto. Y la semana pasada, incluso mientras el matón contra inmigrantes latinos, Donald J. Trump, era elegido presidente, muchos se involucraron en un acto colectivo de resistencia cultural uniéndose a otros votantes californianos quienes de manera abrumadora aprobaron una medida para expandir la educación bilingüe en los colegios públicos.

La proposición 58 hace ajustes a otra iniciativa en el tarjetón que fue aprobada por votantes en 1998. La medida nació en los primeros años del movimiento antiinmigrantes, antes de expandirse desde California por todos los Estados Unidos.

En ese entonces, el español se había convertido en el segundo idioma de facto de California. Niños inmigrantes latinos estaban llenando los mal financiados colegios públicos y su desempeño no era bueno, mientras charlaban unos con otros y con sus profesores en español en sus hacinadas aulas. Ron Unz, el empresario del Valle de la Silicona, quien ayudó a liderar el movimiento en contra de la educación bilingüe, alegó que educar a los niños inmigrantes exclusivamente en inglés mejoraría nuestras calificaciones en las pruebas.

Nadie debate que todos los niños en este país deben aprender inglés. Pero el precepto del no-español era como un borrón de cultura. Era un acto cruel, con poca visión de futuro, nacido de la ignorancia y la intolerancia.

Ser alfabetizado en el idioma de sus ancestros inmigrantes (ya sea en español, coreano, mandarín o armenio) lo hace más sabio y poderoso. Esto lo sé por experiencia.

Me tomó dos años de estudio universitario y un año registrado en la universidad nacional de México para reiniciar y avanzar mi mente bilingüe. Shakespeare y Cervantes ahora viven en mi lóbulo frontal. Seinfeld y el comediante mexicano Cantinflas también. Bob Dylan y la cantautora chilena Violeta Parra. He buscado dominar el idioma anglosajón hablado por Lincoln y Whitman, y también el idioma latino de Pablo Neruda y los vendedores callejeros angelinos.

Con las palabras cariñosas del español y el amplio uso del tenso pasado y el diminutivo, he aprendido que saber otro idioma es entrar en otra manera de ser.

Mi padre, por ejemplo, es un hombre encantador en inglés, un idioma que ha hablado con fluidez por medio siglo. En español, sin embargo, todos sus talentos como anecdotista sardónico salen a flote; es aún más propenso al ocasional soliloquio filosófico. Mi madre habla inglés con fluidez, pero en español es una cuentahistorias con una inclinación profundamente romántica y un estilo irónico.

Hoy, escribo libros en inglés, pero las raíces de mi carrera como escritor yacen en el conocimiento del español.

Fue solo como hispanohablante que finalmente pude conocer mi verdadero ser. Quién soy y de dónde vengo.

Pronto vine a conocer Los Ángeles, que no habría conocido de otra manera, una ciudad con su propia marca de español, una ciudad formada por las incesantes improvisaciones, reinvenciones y ambiciones de sus hispanohablantes. Se convirtieron en los temas de mis novelas.

Para niños latinos inmigrantes, el español es la clave que libera la sabiduría intraducible de sus mayores, y que revela las verdades sutiles en sus historias familiares. Es una fuente de autoconocimiento, una forma de capital cultural. Son más inteligentes, de hecho, por cada poco de español que mantienen vivo en sus mentes bilingües. Y es más probable que vean la absurdez en las vociferaciones de xenofóbicos y racistas.

Es probable que vea algo de su propia historia en los cuentos de ese genio mexicano. Y pronto tal vez llegue a la realización de que él es un genio también.

 

Andrés Hernández Alende: Una “F” para la candidata a secretaria de Educación

El Nuevo Herald, 12 de enero del 2017

Betsy DeVos, nominada por el presidente Donald Trump para el puesto de secretaria de Educación, se presenta ante el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado el 17 de enero.Betsy DeVos, ante el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado (Melina Mara The Washington Post)
El presidente electo Donald Trump propuso como secretaria de Educación de su gobierno, que se estrena este 20 de enero, a Betsy DeVos, una acaudalada empresaria de Michigan.

Emilio J. Sánchez: Hispanidad con penas y glorias

El Nuevo Herald, 12 de noviembre del 2016

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Se fue el mes de la Hispanidad y es como si no hubiera llegado nunca. Quizás en otros lugares resulte pintoresca la representación del arribo del almirante Cristóbal Colón, rodeado de incrédulos aborígenes, o las danzas exóticas caribeñas y la feria de quesadillas y sopes mexicanos.

Emilio J. Sánchez: Escuelas chárter: ¿la nueva segregación?

El Nuevo Herald, 6 de septiembre del 2016

Emilio J. Sánchez: Lo que piensa el próximo presidente sobre la educación

  • Electores llenos de dudas
  • Brillantes promesas; opacas realidades
  • La abstención como malestar social

El Nuevo Herald, 11 de agosto del 2016

Clinton, Trump pick up big wins

Hillary Clinton y Donald Trump: las visiones de cada uno.

El desilusionado protagonista de A contrapelo, la novela del francés Joris-Karl Huysmans (1848- 1907), contempla su mundo como un lugar repleto de “bribones y estúpidos” y define la política como esa “innoble distracción de los intelectos mediocres”. Sorprendentemente, el mundo de fines del XIX se parece bastante al nuestro; por eso sus palabras vienen a cuento a propósito de estas elecciones.

Que se recuerde, nunca hubo una justa donde los electores se sintieran tan desdichados. Votar por el candidato menos malo; o hacerlo solo para impedir que gane el contrario se torna una verdadera fuente de infelicidad. No se trata de votación dividida; en un sistema bipartidista la opinión siempre lo está: ¿recuerdan “Kennedy or Nixon” ?

Lo novedoso, ahora, es que tanto los que tradicionalmente votan demócrata como los que suelen marcar republicano, están atascados en un pantano de dudas. Esperan quizá que una revelación (un email impublicable, una violación enterrada) destroce a uno de los candidatos y los saque del lodazal.

Pareciera que en el país más desarrollado del mundo; donde radican las universidades más prestigiosas, se reciben más premios Nobel, se inventan los adelantos que caracterizan la civilización del siglo XXI, escasean personas que cumplan estas tres condiciones: decencia, capacidad y vocación de servicio público.

Papeles son papeles

En tiempos de comicios abundan las promesas. Con todo, resulta relevante —sobre todo para padres y maestros— conocer qué piensan los candidatos sobre la educación y cuáles son sus diferencias.

Hillary Clinton asistió siempre a la escuela pública, y su hija Chelsea hizo lo mismo hasta el 8vo grado en Arkansas, momento en que su padre fue elegido presidente y la familia se mudó a Washington. Como primera dama y senadora impulsó numerosas acciones en beneficio de la educación. Ahora, su plataforma de campaña dedica tres acápites diferentes al tema.

No es el caso de Donald Trump. El empresario nunca tuvo a la educación como eje de su interés, con excepción de un polémico proyecto educativo, la escuela en línea Trump University que fundó en el 2005 para enseñar el arte del “deal-making”. En el 2010 el Departamento de Educación de Nueva York se quejó y lo obligó a cambiar el nombre por Trump Entrepreneur Initiative.

 Sus opiniones, como otras tantas ideas de su campaña, son, casi siempre, escasa, simples y vagas, aunque arrastran el atractivo de lo políticamente incorrecto. Siempre asistió a escuelas privadas y sus hijos también. En su plataforma de campaña, dos videoclips del candidato se refieren de manera muy general al tema y aprovecha para defenderse de las acusaciones sobre la Universidad Trump.

He aquí un resumen apretado de las ideas de cada uno.

Las propuestas de Hillary Clinton

· Modelo mixto que combina escuela privada y escuela pública subsidiada la última con financiamiento estatal; apoya los Common Core State Standards (iniciativa K-12 que fija estándares de calidad con independencia del lugar donde se vive).

· Elevación de estándares académicos buscando igualar a Finlandia y Singapur, países punteros en educación.

· Educación de alta calidad para todos los niños desde los 4 hasta los 10 años; más acceso a programas de pre-Kindergarten.

· Más recursos para la escuela pública —que considera la segunda más importante institución del país— y también para las escuelas chárter.

· Opuesta a los vouchers, que ve como sifones de recursos de la escuela pública.

· Eliminación del costo de matrícula a estudiantes de colleges y universidades públicas cuyas familias ingresen anualmente menos de $125,000; y cero deudas estudiantiles.

· Reducción del tamaño de aulas, más tiempo de clases e impulso de la enseñanza de computación y artes.

· Menos y mejor calidad de exámenes estandarizados; rechaza vincularlos con la evaluación de maestros.

· Mejor salario a maestros y promoción de su superación profesional.

· Refuerzo del papel de los sindicatos de maestros.

Las propuestas de Donald Trump

· Fuertes críticas al estado de la educación en el país; alega que EEUU se encuentra a la zaga en el mundo; estima que las escuelas son inseguras, que los maestros no enseñan y los alumnos no aprenden; partidario de un mejor sistema que gaste menos.

· Reducción de gastos en la enseñanza y recorte del Departamento de Educación.

· Educación vista como problema local, en el que el gobierno federal no debe inmiscuirse. Opuesto al Common Core State Standards al interpretarlo como una imposición federal.

· Préstamos estudiantiles deben hacerse con bancos, no con el gobierno federal; partidario de ayudar a los estudiantes, pero no de condonar deudas.

· Ampliación de escuelas charters y asignación de vouchers y becas, que describe como fructífera competencia entre opciones educativas.

· Crítico de los sindicatos de maestros, a los que califica de verdaderos “monopolios”.

· Mejor pago a docentes, pero con arreglo a sus méritos.

Abandonad toda esperanza

Y respecto de la enseñanza de idiomas, el bilingüismo, ¿qué posición tienen los candidatos?

Desde Franklin Roosevelt —quien hablaba alemán y francés— ningún presidente ha sido bilingüe. Parece que no se ve bien; por el contrario: la fluencia en francés les valió una andanada de ataques a John Kerry y Mitt Romney. Nada que sorprenda: menos de un 1 por ciento de los adultos estadounidenses se reconocen competentes en una lengua extranjera cursada en la escuela.

Hillary Clinton ha reconocido su monolingüismo (que no parece preocuparle en absoluto), aunque ha balbuceado algunas frases en español por pura finalidad electorera. Meses atrás, Donald Trump se indignó cuando Jeb Bush dijo una frase en español, pues estima que en Estados Unidos se debe hablar solo inglés, si la meta es integrarse exitosamente al melting pot.

Así pues, lo partidarios del bilingüismo en Miami no deben esperar apoyos ni fondos de ninguna de las partes. De todos modos, si triunfan las huestes de Trump, pudiera esperarse que aliente el interés del distrito por el menguante programa English for Speakers of Other Languages (ESOL, Inglés para hablantes de otros idiomas). En cambio, si son las tropas de Hillary las que se hacen con la victoria, tal vez promueva que también imitemos a Finlandia, donde los estudiantes pueden optar por hasta seis diferentes idiomas (inglés, alemán, francés, italiano, ruso y español) hasta completar el bachillerato.

Seamos realistas. La escuela es apenas uno de los temas de campaña y seguramente no ocuparía el primer lugar dentro de las prioridades de ningún político. Así que, analizado aisladamente, no bastaría como para determinar una preferencia. Hay que sopesar cuestiones fundamentales: economía, seguridad y terrorismo, inmigración, salud, empleo, política exterior, entre otras.

Si, después de los imprescindibles debates aún persisten sus dudas, lo recomendable sería votar en blanco o hacerlo por Homer Jay Simpson y que conste como expresión de malestar social. Desde luego, también puede optar por terminar como Jean Des Esseintes, el hastiado personaje de A contrapelo, echando maldiciones y enclaustrándose en una casa donde no entren bribones ni políticos. Tampoco cabilderos.

Periodista, exprofesor universitario

emilscj@gmail.com

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NAACP Approves Resolution Calling For Moratorium On Charter School Expansion

New Orleans charter school's new principal works to improve reading and math skills

NEW ORLEANS, LA – JANUARY 16: New principal Krystal Hardy visits a classroom at Sylvanie Williams College Prep elementary school, on January 16, 2015 in New Orleans, Louisiana. Hardy spends most of her time out of her office mentoring teachers and staff and spending time with the children. She is the face of the new type of principal. Fifty percent of the children here started the year below grade level in reading and math. The goal is to help them catch up and keep making progress. (Photo by Melanie Stetson Freeman/The Christian Science Monitor via Getty Images)

NewsOne Now  August2, 2016

No new charter schools. That’s the request from the NAACP.

The historic and iconic civil rights organization has approved a resolution calling for a moratorium on the expansion of Charter Schools in America.

The resolution states in part:

“Charter schools have contributed to the increased segregation rather than diverse integration of our public school system…

“Weak oversight of charter schools puts students and communities at risk of harm, public funds at risk of being wasted, and further erodes local control of public education.”

This controversial resolution reaffirms a 2014 resolution that “the NAACP opposes the privatization of public schools and/or public subsidizing or funding of for-profit or charter schools.”

It will not become official policy until the NAACP’s national board meeting later on this year, but many of the charter schools they seem to have maligned by approving the “no new charter schools” resolution are actually doing well.

This leads us to the question and the ongoing debate revolving around school choice: Should parents be able to choose other options to enhance their children’s education?

On Tuesday’s edition of NewsOne Now, the school choice debate turned into a highly contested dialogue between Dr. Steve Perry and Hilary Shelton, Bureau Director of the Washington, D.C. Chapter of the NAACP.

Shelton stated 18 years ago the NAACP issued their initial stance on charter schools. At that time, they believed “charter schools should at least meet the minimum standard of any public school.”

He continued in many instances since then, “charter schools have been put in places to undercut many of the policies and protections civil rights has provided.”

According to Shelton, teachers should have a degree and be certified before they teach. He continued, “Many charter schools went around that and even hired teachers without degrees at all, creating all kinds of other problems.”

Shelton added, “We have charter schools that were carpetbaggers. They come in and before they can figure out the charter school was not prepared to provide the services, the charter school was gone.” 

The NAACP Washington Bureau Director also stated in some instances, charter schools were being used as “tools to maintain segregation.” He continued, “So, in essence, that is why we are calling for a moratorium.”

As you can imagine, none of this sat well with Dr. Steve Perry, Founder and Head of Schools for Capital Preparatory.

Perry responded to the NAACP’s resolution and Shelton’s comments by saying, “They couldn’t be more out of touch if they ran full speed in the other direction.”

“Americans are deciding with their feet that they want to go to better schools.” Perry continued his rebuttal and said the national office of the NAACP is “out of touch even with their own chapters.”

Dr. Perry explained through travels around the United States, he found the biggest proponents of school choice are NAACP local chapters.

“This is more proof that the NAACP has been mortgaged by the teachers union and they keep paying y’all to say what they want to say,” said Perry.

Later during his blistering refutation, Perry told Mr. Shelton, “The group that has most benefited from school choice in general and charters in specific are African-American males.”

“You want to stop the school-to-prison pipeline? Then stop sending Black boys to failed schools that keep funding the NAACP through teachers union dues.”

Watch Roland Martin, Dr. Steve Perry, Hilary Shelton, Shavar Jeffries, and the NewsOne Now discussion on the NAACP resolution to stop charter school expansion in the video clip above.